Vivimos en un época que requiere el ejercicio de la paternidad de una forma diferente, sin embargo se arrastran de muchos lustros un modelo de padre que ejerce la autoridad, lejano a la vida emocional de los hijos y que es fuerte y exigente con los mismos.

No hay ningun oficio o dedicación que exija más esfuerzo, compromiso y consciencia que el ser padres o madres. Aún así y como es algo biológico, se asume que de forma natural se sabrá hacer, simplemente con la idea de los modelos parentales de los que venimos. Se repite en gran medida lo recibido por los padres cuando nuestros hijos son otras personas que han nacido en otra época y con diferentes necesidades.

Así adentrarse en la paternidad es un punto de inflexión en la propia vida, supone un cambio en la forma de vivir, “la paternidad te cambia la vida” dicen. Esta claro de forma biológica que tener hijos es un forma de perpetuarse, de mantener la especie, pero a nivel consciente es importante hacerse la pregunta de : ¿Para qué quiero tener hijos? .

Sin esa pequeña reflexión que muchas veces llegar una vez que tenemos al bebé en brazos, hay personas que tiene la creencia de que ese niño o niña viene para llenar espacios, completar la felicidad, realizar cosas que a cada uno le quedan pendientes, dar satisfacciones.

En general, la mayoría no se hace estas preguntas, simplemente tiene hijos porque los tiene todo el mundo, cumpliendo así lo que la familia y la sociedad espera de ellos, no existe mucha reflexión sobre el tema y es entonces cuando llegado el momento de ejercer la crianza surgen las dificultades propias de enfrentarse a algo desconocido, sin herramientas.

Es posible dar un paso y abrirse a ser conscientes desde la paternidad, te propongo 5 claves que para mi, hacen la diferencia en un modelo de paternidad consciente:

Hacer un trabajo de autoconocimiento antes de ser padre:

Antes de atender emocionalmente a nuestros hijos, primero hemos de haberlo hecho con nosotros. Y esto supone contar con la comprensión suficiente para gozar de una vida equilibrada y plena. Sólo así asumiremos nuestro nuevo rol de forma madura y responsable.

Llegar a la paternidad con ideas preconcebidas acerca de las alegrías que los hijos te darán o por complacer a la pareja, es una forma fantasiosa de asumir esa responsabilidad.

El poder diferenciar lo que quieres para ti y lo que quieres para tus hijos es un ejercicio fundamental, ya que en muchas ocasiones se corre el riesgo de trasladar los propios deseos y/o frustraciones al hijo. Y esto lo vemos contínuamente en la exigencia que supone que el hijo continúe los propios gustos o estilo de vida del padre.

Así vemos que a los niños desde pequeños se les traslada que hay que ser de una determinada manera para ser aceptados y amados, en cambio cuando tenemos un trabajo personal hecho, se amplía la capacidad de aceptar las diferencias y que el hijo o la hija pueda tener su propia personalidad in necesidad de ser igual a su padre.

Acercarse a través de la escucha y la empatía:

Una de las diferencias más importantes de la paternidad en el siglo XXI es la cercanía a los hijos, la elección de querer estar presentes desde su nacimiento y compartir el rol de cuidado con la pareja, desde dar el biceron y cambiar los pañales al acompañamiento emocional ante las dificultades de los hijos.

Para ello el padre ha dejado de ser la figura de autoridad inaccesible a convertirse en una figura que escucha, atiende y camina al lado de sus propios hijos.

Los padres conscientes se interesan por lo que les gusta a sus niños, comparten aficiones, planifican aventuras, juegan.

Muchos hombres han comprendido que acercarse a la vulnerabilidad de los hijos no les resta fortaleza, sino les permite estar presentes y crear vínculo, que es de lo que se trata.

Dejar atrás esa figura distante que no se ocupa y conectar con el lado de la empatía y el no juzgar los propios procesos de los hijos.

Y esto es fácil de observar cuando los hijos desean estar cerca de sus padres, que crean vinculos amorosos y sanos.

Tener en cuenta que el padre aporta el sentimiento básico de confianza:

Muchas personas crecen sin confiar en sí mismas, en un tema de autoestima que se forja desde la más tierna infancia y en el que el padre tiene un papel muy importante, ya que aporta en la crianza una seguridad y confianza que a cada persona le acompañará el resto de su vida.

Es por eso que hay que ser muy cuidadosos en los mensajes que se les da a los hijos, ya que por sobre todas las cosas un niño sólo desea sentirse amado por lo que es, no por lo que sus padres quieren que sea.

Muchas de las inseguridades que arrastramos en la edad adulta están relacionadas con la crianza y en concreto con la relación con el padre. Es por eso que hay que resaltar la importancia del vínculo que como padre se crea con los hijos, sin exigencias de que sea de una u otra manera, sino aceptando lo que es y aprendiendo a observar cada uno a sus hijos con amor y cuidados.

En esto también la madre tiene un rol fundamental y es, llegado el momento, dejar que el padre intervenga en sus funciones y no entorpecer el proceso de apego y vínculo por rivalidades o celos.

En el desarrollo infantil cada progenitor tiene sus propias funciones y el padre aporta el aprendizaje de la confianza y la seguridad en sí mismo.

Aprender a regular sus propios conflictos y no responsabilizar a los hijos:

Una señal de paternidad consciente es la conducta que tiene el padre. Si no hay buena gestión emocional, es decir, si las cosas que les enfandan ,dan rabia, cabreos, en muchos casos se corre el riesgo de que estos se vuelquen en los hijos.

Vivimos actualmente un momento difícil y es posible que muchos padres no tengan trabajo o buena relación con la pareja, o simplemente que su situación emocional no sea la mejor. Es por ello que hay que poner en todo momento atención para no responsabilizar de forma inconsciente a los hijos. Por ejemplo, cuando llegan a a casa con bajas notas, muchos progenitores se van directamente a reponzabilizar a los niños, sin poner atención en lo que les puede estar pasando, que en muchos casos es el propio ego del padre quien necesita que “los logros” de sus hijos les completen.

Estar atentos a las propias necesidades emocionales, puede orientar para darse cuenta que lo importante es este caso es acercarse al niño y saber lo que le pasa, puede ser que no comprenda el tema o que le suceda algo en el colegio y por esa razón no rinda lo que podría.

En ocasiones olvidamos que fuimos niños y adolescentes y es allí donde está la clave para poder empatizar con los hijos, sin manipular desde los propios deseos y frustraciones.

Reir, compartir y disfrutar con los hijos:

Además de una figura de vínculo y amor, los padres son el ejemplo de como se puede vivir la vida. En muchos casos se piensa que con sermones y moralinas los hijos aprenderán, pero en realidad lo que más educa y acompaña toda la vida es el ejemplo.

Es por eso que aunque haya muchas ocupaciones y responsabilidades el tiempo que le dedicas a tus hijos será vital en su crecimiento.

Aprovecha las horas e interésate por sus cosas, háblales desde su altura, escúchales con atención y sin juzgarles.

Son tiempos difíciles para todos pero los niños y adolescentes requieren mucho del amor, la comprensión y la cercanía del padre.

Feliz día a todos los padres!! que tengan mucha luz para llevar a cabo su tarea desde la comprensión, el amor y el respeto.

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