Hoy estoy sentada frente al mar y sólo escucho el sonido de las olas….Me viene la sensación de disfrute que es para mí el mar, lo siento desde que nací ya que fue en una isla y el sonido del mar me lleva a una conexión especial conmigo.

Recientemente en mi familia hemos perdido a mi tío abuelo Manuel, con avanzada edad y enfermo se despidió de este plano para el descanso de su alma y recuerdo que  en mi familia la vida y la muerte existen…están….son parte de una misma cosa… aprendemos desde pequeños a despedirnos de nuestros mayores y es por eso que la muerte física, nos enseña a recordar lo bueno que nos han dejado, y en el caso del tío Manuel, el amor hacia la familia, la dedicación al trabajo , sus risas, sus cuentos de los que nos hemos reído todos.

Pero la muerte no es sólo lo que ocasiona un duelo, entre mis duelos puedo nombrar, dejar mi país, a mi gente, y lo que ello implica, no poder compartir ni las celebraciones, ni las despedidas por la muerte. Cambiar de trabajo, un duelo reciente. Comprender que mis hijas ya nos son niñas, sino adolescentes y aprender a respetarlas y mirarlas de forma diferente.Siento que el duelo nos lleva a explorar partes desconocidas de nosotros mismos, pero culturalmente aprendemos a dar esquinazo al dolor, por miedo. Pues bien, el duelo nos enseña, he aquí algunas de las cosas que he aprendido y puedo compartir con vosotros:

La muerte no es el fin, el fin es estar muerto en vida:

Podemos decidir vivir la vida con temor, con miedos…Miedo a cambiar de empleo porque no encontraré otro, miedo a permanecer durante años con una pareja que no amamos, miedo a ser y mostrarnos diferentes, miedo a que nuestros hijos salgan a la calle a vivir sus propias experiencias y así les traspasamos nuestros propios miedos….y podríamos hacer una lista interminable de miedos y ¿para que? para no vivir, no dar el salto a lo desconocido, salir de la “zona de confort” y vivir el riesgo de la incertidumbre. Lo que podemos aprender de la muerte, de las despedidas y de los duelos en general es que la vida es cambio constante y que no tenemos el “control” en todo momento. No sientas miedo de vivir ni mucho menos de lo que viene después de los cambios.

Aprender el desapego:

El apego es una necesidad cuando somos bebés, de hecho, sin un bebe no tiene un apego seguro desde que nace con su madre y su padre, crecerá con desconfianza en sí mismo y en la vida…. Eso nos ayuda a crecer durante una parte de nuestra vida, la infancia… y aún así queremos seguir siendo adultos apegados a un sin fin de relaciones, de cosas, de lugares… El duelo nos enseña que en la vida hay ocasiones en las que decir adiós, y es allí cuando nos damos cuenta que nadie es indispensable, ni siquiera nosotros mismos…Por lo que el fuerte dolor de las despedidas son como heridas que sólo cicatrizan con el tiempo y que nos hacen más human@s y aprender a vivir cada día.

Lo que vivimos con esa persona que se fue nos enseñó:

Algo aprendemos con cada encuentro y también con cada adiós…Las relaciones no son eternas y eso no lo aprendemos cuando somos niños, toca hacerlo cuando somos mayores ya que la vida es larga y el ciclo natural es encontrarse, recorrer una parte del camino con esa persona, en ese lugar, y posteriormente poder decir adiós quedándonos con lo bonito que vivimos, sin aferrarnos (esto es lo difícil) y es aquí donde el duelo hace su trabajo. Decidir no pasar por el dolor lo que nos ocasiona es quedarnos enganchados en la historia .

El amor hacia un@ mism@:

Transitar por un duelo nos permite, si lo hacemos conscientemente, cuidarnos, darnos espacios para sentir la rabia, la frustración, melancolía, tristeza, llorar… Cuidarnos también físicamente y un tiempo de refugio emocional del que saldremos fortalecidas. Renunciar al duelo es darnos la espalda a nosotr@s, ya que para sanar las heridas se necesita tiempo, que te de el aire y respetar el proceso para que pueda secar y que vuelva a salir la piel, con su cicatriz.

No es posible retener:  

Si estas viviendo un momento dulce de tu vida ahora, disfrútalo… si estás pasando un amargo momento, ten la certeza que no será para siempre…. Lo que hoy es, mañana puede no ser y así es que nos enseña la vida…. Ama a la gente que te ama y quizás en algún momento también amarás a quien no te ame….esa persona te enseñará acerca de tu amor propio porque en algún momento tendrás que decirle adiós con el fin de “salvar tu autoestima”.  Aprende de tus “mayores”, ellos nos han abierto el camino al sendero de la vida y si ese sendero no te gusta, cámbialo, eres adult@, no tienes porque seguir en ese camino…. Cada vez que cambias de edad, tienes una nueva oportunidad de darte cuenta cómo deseas vivir la vida, no la desperdicies siguiendo el ritmo que otros impongan.

Lo único que nos pertenece, la única certeza que tenemos en este camino llamado vida, es que hasta el momento de la muerte estarás acompañada de una única persona: TÚ.

EL DOLOR NOS LLEVA POR PAISAJES DESCONOCIDOS, NOS ENFRENTA A LA HERIDA PARA PODER VERLA  E INSTINTIVAMENTE APRENDER SANARLA Y LLEGAR AL SER QUE SOMOS.

.

 

Share This