Terminan las vacaciones y se activan en nuestro cerebro pensamientos acerca de la necesidad de organizar de nuevo la rutina y «volver» a las actividades que realizamos en el día a día. Esta transición que ocurre al terminar las vacaciones y volver a la rutina suele costar mucho a algunas personas.

En ese caso hablamos del llamado «síndrome post vacacional» que aunque no está tipificado como una enfermedad, sí que se conoce actualmente que existen ciertas características que definen que puedes estar sufriéndolo, las más significativas son debilidad generalizada y astenia, sensación de hastío y falta de energía para volver a la rutina y al trabajo, escasa o ninguna motivación,poca capacidad de concentración, cambios en el carácter y agresividad.

Como podemos observar es un problema que puede afectar más allá de la vuelta a la rutina, por lo que es muy recomendable atender a lo que estamos sintiendo y poner «remedio» antes de que esas sensaciones se puedan convertir en una enfermedad de mayor envergadura.

En este post hablaremos de algunas estrategias para volver a la rutina y no «morir en el intento», lo que implica ampliar nuestra vida en consciencia porque como ya hemos hablado en otros post, poder hacernos cargo de los que nos pasa es el primer paso a concoer el camino para vivir de forma gratificante y satisfactoria.

Te presento así, estos 5 pasos, que son los que yo aplico y hoy comparto contigo:

Retoma tus actividades despacio y de forma escalonada.

El verano nos invita a estar de forma relajada, nuestros relojes dejan de sonar para avisarnos que hay que madrugar y entonces se inicia la relajación del cuerpo, ya que no hay que llegar temprano, podemos tomar nuestro tiempo para desayunar, pasear, quedar con familia y amig@s, disfrutar de un concierto, la lectura de un buen libro o simplemente disfrutar de no hacer nada.

Si al terminar el verano intentamos retomar todas las actividades de golpe, sentiremos como nuestro propio cuerpo «rechaza» esa imposición y es entonces cuando empiezan los pensamientos negativos, el malestar y mal humor que ocasiona tener que volver a lo que definimos como «obligaciones».

Es natural que en la sociedad que vivimos nos resulte más placentero simplemente disfrutar de la relajación y las actividades en vacaciones de verano pero la realidad es que hay que volver. Si esa vuelta la organizamos de forma que podamos seguir compaginando espacios de relax con las obligaciones o los planes, descubriremos que no es necesario conectar de golpe con la realidad de la rutina.

Te invito a ir despacio, a aprovechar lo que quede de buen tiempo para continuar con espacios de tiempo en los que puedas descansar y disfrutar de lo que te guste hacer, bien sea sol@ o acompañad@. Y también a que tu organización sea compasiva y flexible, para que pueda retomar tus actividades de la mejor manera posible.

Poner mucha atención en el autocuidado.

La conexión que conseguimos con nosotr@s mism@s en verano no debe abandonarnos cuando entramos en la rutina. Me refiero a las sensaciones que tenemos por ejemplo cuando nos damos un baño en el mar o caminamos despacio en medio de una montaña.

Cuando nos abrimos a la vida en consciencia descubrimos que es necesario dejar esos espacios para cuidarnos, desconectar de lo de fuera y conectarnos con nuestro cuerpo y sus necesidades. Y hablamos en este caso del cuidado en la alimentación, actividad física y descansos.

Se trata de mantener en parte de lo adquirido en vacaciones, cuando dejamos más espacio a la propia escucha e incorporamos rutinas que nos alegran y nos motivan. Por ejemplo si en verano dejabas un tiempo para desayunar sin prisas, incorpora esa rutina a la vuelta de tus vacaciones, deja todo preparado la noche anterior o simplemente levántate un poco antes para tener ese espacio para ti.

En cuanto a la actividad física, lo recomendable es no recluirse en casa y dejar espacio para continuar dando paseos o inclusive incorporar una nueva rutina de actividad, como por ejemplo ir andando al trabajo o elegir hacer alguna actividad que nos motive y no genere ilusión.

Y por su puesto, cuidar mucho las horas de descanso, durante el día y las horas de sueño que son fundamentales para sentirse bien. Recordemos que durante el sueño se regenera la hormona melatonina que nos ayuda a fortalecer nuestro sistema inmunológico y nervioso, aumenta nuestro estado de ánimo y nos conecta con los ritmos circadianos de sueño – vigilia. Las personas que no descansan bien suelen tener déficits de melatonina por lo que es conveniente buscar la autoregulación y poder generarla a través del descanso.

Cuida tu actitud.

El pensamiento crea realidades, lo confirman estudios de la neurociencia cognitiva, y es que está comprobado que cuando observamos objetos, situaciones o personas se activan determinadas partes en nuestro cerebro, lo mismo sucede cuando imaginamos o cuando sentimos, es decir, nuestro cerebro tiene la misma actividad cuando piensa y cuando siente.

Es por eso que es necesario observar hacia donde orientamos nuestros pensamientos, si con respecto a nuestra propia vida la sensación que tenemos es que no podremos, que todo están en contra, que lo que tengo que empezar no me gusta, los pensamientos que vendrán a tu mente serán negativos.

En la terapia gestalt hablamos de la triada del bienestar como el equilibrio entre pensamiento, cuerpo y emoción, es por ello que cuando tenemos dificultades de enfocarnos hacia pensamientos positivos una estrategia muy útil es movilizar el cuerpo, salir y tomar aire, dar un paseo, levantarte de la mesa en oficina y observar un momento por la ventana, hacer algún estiramiento y relajar el cuerpo. Sobre todo se trata de dejar espacios para poder respirar y permitir que la energía pueda fluir hacia los pensamientos positivos.

Una estrategia muy sencilla para empezar el día con una actitud positiva es al abrir los ojos, pensar y sentir tres cosas por las que puedes dar las gracias en tu vida. La gratitud como ejercicio diario nos activa la dopamina, un poderoso neurotransmisor responsable de las sensaciones de bienestar y placer en nuestro cuerpo, que nos conecta también con niveles elevados de emociones positivas, satisfacción por la vida y vitalidad. Pruébalo y me cuentas.

Deja ir lo que no suma a tu vida.

Para muchas personas volver a la rutina significa reencontrarse con situaciones, personas o pensamientos que le generan malestar, que no fluyen o no permiten el crecimiento personal. Si esto te pasa te aconsejo que te hagas esta pregunta: ¿Para qué me sirve esta situación? responderla con sinceridad nos permite conocer si esa relación, situación o momento vital nos está sirviendo para aprender y mejorar en lo humano.

Si descubres que no, que por el contrario te genera angustia, no tienes ganas de asistir, de estar, de quedarte, plantéate si este puede ser un buen momento para dar un cambio a tu vida y poder decir adiós a lo que no te permite estar bien.

Septiembre es un mes para reiniciarse, esto también aplica a las relaciones y a los entornos. Hay muchas veces que nos mantenemos en dinámicas relacionales que son tóxicas por miedo a decir que no, o simplemente dificultad para poner límites.

Lo cierto es que vivimos en la era de la incertidumbre y ahora más que nunca se hace imprescindible ser consciente de que para que puedas estar bien, la responsabilidad de tu vida la tienes tu mism@. No permitas que lo de fuera te perturbe y en ese sentido, regálate la oportunidad de decidir, cómo, donde y con quienes deseas estar. Elije siempre que puedas y sobre todo, elíjete a ti.

Inicia un proyecto.

Como decía antes, septiembre es un mes de inicios, por lo que para conectar con la energía y motivación de la vida resulta muy positivo iniciar algún proyecto, algo que nos guste y nos permita desarrollar algún aspecto de nuestro interés. Puede ser algo sencillo como un pequeño huerto, decorar una zona de nuestra habitación o nuestra casa, apuntarse a aprender un baile, aprender a dibujar mandalas o hacer pan, etc…

La motivación que genera en nuestra vida poder iniciarnos en algo que nos guste, nos acerca en gran medida a la sensación de bienestar y de conexión con los propios deseos y necesidades. Todas las personas hemos conectado alguna vez con la sensación placentera de iniciar algo yque mejora nuestro estado de ánimo y nos da alegría.

Escúchate y encuentra para ti ese espacio, comprométete con lo que decidas. Muchas veces la rutina acaba con lo que iniciamos en algún momento con ilusión y en una gran cantidad de ocasiones eso es así porque renunciamos a nuestros propios espacios en favor de espacios para otros. Me gusta una frase muy bonita de Elsa Punset que dice «La rutina hace que la vida siga igual, al cambio está en nosotros mismos y está en nuestras manos cambiar el continuo día a día».

Regálate tiempo, espacio y sobre todo regálate la oportunidad de pensar y sentir diferente.

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