Una de las causas de consulta en terapia es la aparición de estrés y ansiedad en la vida. Esto ocurre ya que puede existir una alta exigencia por parte de la persona para atender todos los aspectos de la vida con la misma energía y eficiencia sin pensar, que está queriendo hacer más de lo que puede en realidad.

Un factor que suele sumar y mejorar nuestra vida es una armoniosa  gestión del tiempo. Objetivamente un día tiene 24 horas, una semana 7 días y un mes entre 28 y 31 días. Lo que ocurre es que llenamos nuestra vida de tantas actividades, obligaciones y compromisos que podemos llegar a sentir lo siguiente:

  • No llegamos a tiempo
  • No podemos atender todo lo que “nos gustaría o tenemos pendiente”
  • Agotamiento y falta de energía.
  • Sensación de frustración o  que no eres capaz.
  • Abandono de los proyectos, tareas e ilusiones por sentir que nuestro tiempo debe ser principalmente para las obligaciones.

Si sientes que tu vida en ocasones es un caos, este post es para ti. Te propongo aprender a vivir el tiempo de forma diferente, usando la técnica el tiempo es nuestro mejor aliado para conseguir nuestras metas, disfrutar de la compañía y la soledad, ser productivos, tener momentos de ocio y diversión. Sólo es necesario que conectes con una visión diferente de vivir y organizar tu dia a dia.

Plantéate vivir un día a la vez:

Pensar demasiado en el futuro te hace escaquearte del momento presente. Para poder tener rendimiento en un día, si durante el mismo te pasas el día pensando en mañana, o la semana siguiente has desperdiciado momentos valiosos de tu presente que no volverán.

¿Cuantas veces te has encontrado deseando que llegue un momento especial, y te has dado cuenta durante el mismo  estás pensando en otra cosa? Un ejemplo muy singular es cuando estamos en una celebración un Domingo y de pronto recuerdas que mañana es lunes y tu mente empieza a elaborar todo lo que tienes que hacer en la semana y lo terrible que es que se acabe el fin de semana. Tu mente juega contigo créeme. Hace que salgas del momento presente y te vayas a la sensación de todo lo pendiente el lunes. Recuerda la frase “La vida es todo aquello que te está pasando mientras haces planes de lo que pasará”

Lo que te planteo es activar tus sentidos, tu vista, oído, tacto, gusto y olfato, es decir ejercitar estar en el presente y en tu vida. De forma significativa cuando conoces a personas que han superado una enfermedad mortal la mayoría de ellas de las primeras cosas que comentan es que han aprendido a vivir más cada momento, a no pensar en el futuro y agradecer. Entonces te propongo que respires, no porque corras mucho vas a llegar a todo. Si tienes que llegar a algo llegarás y si no nos llegarás porque así funciona la vida y en todo momento estás explorando y aprendiendo.

Tiempo para las obligaciones:

Si estás trabajando, tienes una empresa, un negocio sabes que es necesario que dediques parte de tu tiempo a este aspecto de tu vida que es tu sustento. Seguramente lo tienes todo organizado y por ello cuentas con un horario de trabajo o de atención a tus clientes. Si no es así te recomiendo que organices tu tiempo y por tu salud coloques unas franjas en las que vas a dedicar tu energía esta tarea.

Trabajar y el tiempo de trabajo si se vive con conciencia, organización y madurez nos permite dos cosas:

  • Tener la certeza de que no vamos a pasar todas las horas del día en ello. La jornada tiene un inicio y un final-
  • Poder cerrar el día de trabajo sin llevarnos la mente repleta de tareas a casa.

Si por el contrario cada vez que vas a cumplir con tu vida laboral, te dedicas a mandarte mensajes flajelantes como “Que horror otra vez a trabajar” “no puedo con esto” “es lo peor de mi vida”, el tiempo en el trabajo se te hará eterno y si trabajas 8 horas se convertirán en 14 ya que tu mente juega a sabotearte una y otra vez.

Puede ser también que no te gusta lo que haces, plantéatelo,  o también, que no hayas aprendido a mirar lo positivo a lo que haces en ese lugar, en esas tareas y con las personas que te rodean o atiendes. Es por eso que cuando amamos lo que hacemos tenemos la sensación de que el tiempo vuela, es decir fluye.

Revisa tu tiempo para las obligaciones y no permitas que ocupe todos los momentos de tu día.

Tiempo para los demás:

Hijos e hijas, padres, madres, nietos, hermanos, familiares en general, amigos y conocidos puede que ocupen mucho de nuestro tiempo. Erróneamente se cree que cuanto más tiempo escuches, cuides, y atiendas a una persona más le valoras o le amas.

El tiempo que dedicamos a compartir con los demás, escuchar, ayudar, enseñar y acompañar tenemos que organizarlo también. No porque estemos todo el día con los hijos van a crecer mejor ya que estar significa presencia. Si por ejemplo trabajas y al llegar dedicas tiempo a interesarte por sus cosas, conversar, repasar como han vivido el día y hacer alguna actividad juntos como cocinar compartir el rato de la cena poniendo los sentidos, notarás como tus hijos se sientes amados y escuchados.

Lo mismo ocurre con el resto de personas que nos rodean, el tiempo que damos a los demás, si es “tiempo de calidad”  es suficiente para compartir, escuchar y acompañar.

Lo contrario pasa cuando pasas horas  y la compañía llega a hacerse pesada, monótona, un deber más en la larga lista… quiere decir que estás mucho tiempo en la necesidad del otro, en el dar a los demás, complacer lo que otro necesita sin pararte a pensar que tu también necesitas tu espacio y tu silencio, sin la chachara externa. Aprende a decir no cuando las demandas de los otros de forma continuada implican renunciar tu tiempo sagrado, que es el tiempo para ti. Y esto no es egoísmo, es respeto por la propia vida.

Tiempo para ti:

Si hay algo que observo de forma constante en los talleres y en la terapia es como por aprendizaje las personas consideran que si tiene  que sacrificar algo para que el resto de su vida funcione, es el espacio personal. Con frecuencia podemos sentir como propia vida exige que el espacio de tiempo que te dedicas a ti misma, debas reducirlo para poder estar con la familia cuando los hijos son pequeños, cuidar de familiares mayores, de nietos, dedicar muchas horas al trabajo o al estudio..

Pero reducir tu tiempo personal no puede significar renunciar a el. Cuando renuncias durante el día a concederte un espacio para “estar contigo”  y esto sucede de forma continuada pierdes la conexión con los que sientes y necesitas. Es por eso que aunque sabes que no te dedicas tiempo, esto te genera rabia, enfado, necesidad de reclamar a los otros lo que tu mism@ no te das.

El espacio personal es donde surgen tu creatividad, trabajas por tus proyectos,  encuentras algo que te gusta, te permites  tiempo libre para estar en el sofá leyendo un libro o viendo una peli, es el tiempo en el que cuidas tu cuerpo, bailas, cantas, escribes. Se consciente de lo sagrado de ese que es tu momento y no permitas que tu mente lo llene de culpas y deberías. El tiempo en la vida es más amable cuando tu espacio personal es respetado por ti y no invadido por los demás.

Tiempo para compartir:

La palabra clave en este apartado es Elije.

Elije compartir tu tiempo con personas que te hagan pasar buenos momentos, con las que sientas que estas a gusto y que tu experiencia al tenerlos cerca es de disfrute y crecimiento. Renuncia a estar con quienes sientes que hay envidia, celos, rencores. Aprende a distinguir a las personas que te aman de verdad y elije que tu tiempo sea con ellas.

El tiempo que concientemente usamos para compartir con otros, bien porque sea para el disfrute, para hacer un voluntariado, para dar tiempo a la sociedad, es mejor que sea en algo en lo que tu alma y tu experiencia salgan reconfortados. Y esto sucede no sólo en los momentos de disfrutar sino cuando ayudamos a personas que lo necesitan y somo capaces de vivir la experiencia desde el amor y no desde la lástima o el dolor.

No malgastes tu tiempo en compromisos que no deseas, en rellenar los días con planes a los que sabes que no vas a llegar y lo haces  por “quedar bien”.. Tu vida son los días, los meses y los años en los que has estado “presente”.

Y por último.

Aprende a vivir tu vida incluyendo el tiempo que necesites:

No se trata de sumar horas, se trata de restar. Es un aprendizaje comprender que no es más productivo, ni más eficiente, ni más popular, quien no tiene horas durante el día. No eres más feliz si no tienes tiempo, porque ese tiempo que no tienes a quien te lo niegas es a ti mismo.

Deja espacios en blanco en la agenda. regálate flexibilidad en tu vida y cundo no puedas más o no te apetezca no lo hagas.

Elije en ocasiones que el Plan sea que no hay Plan,  a ver que sucede. Práctica el dejar un espacio en el día para no hacer nada, sentir la soledad y la incertidumbre y de esta forma aprenderás a valorar más cuando estés con otros.

Vuelve a ser niño y deja el reloj en casa a ver si el tiempo te alcanza para lo que te has propuesto.

Disfruta y agradece el tiempo ya que te permite organizarte. Hazlo  un aliado en tu vida para vivir de la mejor manera posible, lejos del sacrificio y más cerca del disfrute en lo que sea que estés haciendo. aquí y ahora.

 

El tiempo  es una ilusión. (Albert Einstein)

 

 

 

 

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