Últimamente me encuentro en el camino con personas que buscan una pareja, que han roto con su pareja, que no saben que hacer para mantener la pareja que tienen porque viven en un continuo conflicto que no les permite disfrutar de la relación. Si te encuentras en algunos de los casos anteriores, a ti van  dedicadas mis palabras.

Te haré esta pregunta ¿te enamorarías a de ti? Y tu, seguramente en tu mente estarás pensado, siiii claaaaro…. Vale pues te lo vuelvo a preguntar ¿Estas enamorado de tí? Vale, seguro ahora te lo piensas un poco más….Si te apetece revisemos un poco el tema.

Tu relación contigo:

No podemos relacionarnos adecuadamente con otras personas si no sabemos cuidar de nosotras mismas, y en esto incluyo las palabras que nos decimos, el reconocimiento de nuestras capacidades, atender a lo que necesitamos (y aquí se incluye nuestro cuerpo y nuestras emociones).

Si echamos la vista atrás nos daremos cuenta que esa necesidad de sentirnos amados  proviene de la infancia y nos conecta con la sensación de que somos amados si somos atendidos en los que necesitamos y deseamos. Al madurar es necesario que esos cuidados y la propia escucha provenga en primer lugar nosotros mismos, sin embargo seguimos esperando que sean otros los que intuyan o adivinen lo que pensamos y sentimos.

De esta sensación provienen la mayoría de insatisfacciones que sentimos en las relaciones que tenemos. Es importante aprender a comunicarnos desde nosotros . sin culpar a otros por lo que nos pasa. Es por eso que crear una relación respetuosa en primera persona, crea un antes y un después en la relación con los demás. de forma positiva.

Y tu quién eres?

Y no me refiero a si eres una  mujer/hombre, madre/padre, tu nombre, profesión, actividades de ocio…. esa es la parte conocida, la que has aprendido a mostrar…

Descubrir quien eres es como hacerte una fotografía y darte cuenta que aunque aparezcas siempre sonriente en las fotos, en el fondo también puedes estar o sentirte triste, enfadada, rabiosa  y no hay nada de malo en ello.

O también si sólo reconoces en ti una persona insatisfecha, rabiosa, triste, envidiosa o con dificultad para las relaciones, que puedas encontrar ese lado tuyo que es capaz de sonreír, de conectar con el lado amable y el disfrute de la vida.

Regálate espacios contigo en los que descubras a esa otra persona que tienes encubierta, en la sombra, esa persona creativa, audaz, miedosa o no, que tiene deseos. No limites la imagen que tienes de ti a la que has tenido siempre porque así no hay maduración ni crecimiento.

Eres un ser abundante con ilimitadas posibilidades, sólo necesitas confiar en ti.

 

Equilibrio en el dar y recibir:

Me dice una  paciente “es que yo le doy mucho y el no me da casi nada”, y yo le digo; “y si en vez de darle tanto a él o a ella, repartes y esa generosidad la tienes contigo misma”. Es muy habitual la idea de que cuanto más doy, más me van a reconocer, apreciar o querer.

Son códigos que traemos de la infancia cuanto pensamos que cuanto más buenos somos y mas damos o demostramos, seremos más amados. Es entonces al llegar a la edad adulta cuando podemos darnos cuenta que no funciona el darlo todo sin límites. Y me refiero sobre todo al tema emocional, pero también es válido para el tema material.

Si damos todo lo que tenemos sin medida, tendremos una sensación de desequilibrio si no recibimos en la misma cantidad, y esto en sí mismo es agotador. Cuando des algo, hazlo porque así lo deseas sin esperar nada a cambio. Libérate de la necesidad de quedar bien con los otros, ya que en realidad es preferible que estés bien y en paz contigo.

Entonces ¿que tal si te planteas el darte a ti primero aquello que sientes que “debes” dar a los demás?, hablo de escucha, atención, amor, cuidados. Deja de exigir del otro y plantéate como adulto empezar a cuidarte. 

Conquístate:

¿Cuándo fue la ultima vez que te diste un regalo de corazón, un reconocimiento a ti misma por haberlo hecho bien o aceptar un halago sin dar explicaciones? ¿Cuántas veces te dices “me quiero” y cuántas te perdonas? ¿Con qué frecuencia te invitas a algo que te gusta si esperar que lo hagan otros?

El camino de la conquista de la propia vida puede que se inicie después de una crisis vital, de un duelo, de una ruptura….o simplemente porque me doy cuenta que pido y “tengo la sensación de que nunca obtengo lo que quiero de los demás”..

Es entonces cuando se abre una puerta para conectar con uno mismo, aprender a estar en silencio y sentir lo que nos está pasando.

Si no puedes sentirlo  puedes probar ponerle palabras,  escribir sobre aquello que piensas y leerlo en voz alta para ti. Eso te dará pistas para ir descubriendo el ser que eres con tu luz y tu sombra.

Un ejemplo muy habitual es la sensación de insatisfacción cuando la pareja, los compañeros de trabajo, amigos, hermanos, etc… no son como tu quieres que sean, no te dan lo que yo necesitas y esa sensación cada vez se hace más grande, llegando a quebrar la comunicación y el flujo en tus relaciones. Si sientes algo así es un buen momento para revisar tu presente y tu relación contigo. Probablemente estés exigiendo a los demás algo que no eres capaz de darte.

Un consejo, pon conciencia durante una semana tus propias necesidades, las que atiendes, las que no, cuánto te exiges y cuanto esperas de los demás…..y ya me cuentas….

Confía en ti. Permítete amarte y enamorarte de ti

Busca un espacio para trabajar lo que sientes acerca de ti misma, eso te permitirá avanzar en tu evolución.  Conquistar la propia vida es descubrir nuevos territorios en una misma, ver en mi lo que me gusta y lo que no, ser transparente y sincera contigo  que es con quien vivirás toda la vida.

Aprender a amarte en el silencio y a viva voz.

 El próximo viernes 2 de marzo  iniciaré un taller que durará el viernes 18 de mayo, donde trabajaremos este tema y otros en los que puedes ir avanzando en tu autoconocimiento.

El lugar es la Sala Madelein en la Av. Condomina 1 y el horario de 18’30 a 21’00 h.

Si quieres más información la tendrás en el apartado talleres de mi página web daliarosas.com  o en el teléfono 690285470

Y para finalizar te presento la oración Gestáltica, un poema  regalo a la propia responsabilidad y estima, escrito por Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt.

 

Yo soy Yo
Tu eres Tu
Yo no estoy en este mundo, para cumplir tus expectativas
Tu no estás en este mundo para cumplir las mías
Tu eres Tu
Yo soy Yo
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
Será maravilloso
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mi mismo
Cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a Ti
Cuando intento que seas como yo quiero
En vez de aceptarte como realmente eres.
Tu eres Tu y Yo soy Yo.

 

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