El cambio es inherente y necesario en la vida. Desde que nacemos estamos en un cambio continuo. Cuando somos niños lo asumimos con naturalidad ya que no hemos desarrollado lo miedos ni los bloqueos que a partir de la juventud y la edad adulta nos paralizan por los eventos traumaticos que hayamos podido pasar durante nuestra infancia y adolescencia.

En ocasiones los cambios también está relacionados a crisis por las que pasamos y que están relacionados con la perdida de algo o alguien. Es así como en momentos de desamor, duelo, pérdida del trabajo, de la estabilidad o de una amistad la vida nos aboca a cambiar de forma brusca.

Si embargo para cambiar sin miedos hay que ser conscientes de aquello que ya en nuestra vida no funciona, bien porque no nos ilusiona, porque no encontramos un verdadero sentido a lo que hacemos o simplemente porque llevamos mucho tiempo haciendo lo mismo y es necesario dar un salto. Lo ideal es poder elegir el momento en el que queremos cambiar y no esperar a que sea la vida la que nos de una sacudida y nos obligue a salir de la “zona de confort” de forma abrupta.

Es posible detectar cuando necesitamos cambios y para ello te presento estas 7 señales:

Sensación de hastío:

Todos los días parecen iguales, entras en una rutina en la que no encuentras ilusión. Los trayectos, el cómo se desarrolla tu día,  los encuentros con otras personas te parecen ya tan conocidos que no pones mucha atención.

Hay una sensación de que la vida transcurre por inercia, estas en el piloto automático. Puede suceder si te has acomodado en una rutina en la que o permites nada nuevo.

Es posible que sientas que un simple cambio te desestabiliza y está más relacionado al control que puedas tener de tu vida y a no dejarte sentir en nuevas experiencias.

Prueba cambiar en pequeñas cosas, si acostumbras ir por un mismo camino al trabajo prueba nuevas rutas, nuevo medio de transporte.Si desayunas siempre lo mismo en el mismo sitio, cambia de lugar y pide algo diferente. No permitas que la comodidad de lo conocido te impida descubrir nuevas experiencias.

Baja energía o desconexión:

La energía que circula por nuestro cuerpo nos permite el reconocer nuestras necesidades e ir a por ellas, pues bien, si continuamente no reconoces lo que quieres, y mucho menos te sientes capaz de ir a por lo que te gustaría, es el momento de un cambio en tu vida.

Para conectar con el cuerpo y las propias necesidades es fundamental realizar ejercicio físico, caminar, correr, nadar, practicar algún deporte. Regalate espacios de conexión con la naturaleza y espacios de silencio alejados del mundanal ruido.

Incorpora en tu vida el movimiento y sentirás como se activan la endorfinas que te hacen sentir bien y menos temeroso a los cambios que ocurren a diario.

Pensamientos negativos recurrentes:

Si te reconoces en este apartado, quiere decir que tu mente va por delante de ti, inviertes mucho tiempo del día en pensar y esto te impide el disfrute:

Sabes por qué? Porque te estas perdiendo el presente. El momento presente es donde transcurre tu vida, si estás continuamente distraído  o en tus pensamientos te pierdes lo que te esta ocurriendo aquí y ahora.

La tendencia natural de la mente es llevarnos al pasado o al futuro por lo que puede que en ocasiones te encuentres en bucles de pensamiento que no te llevan a solucionar nada y si que hacen que pierdas mucha energía y te sientas confuso o cansado.

Si eres de los que no puedes parar de pensar, practica el aquí y ahora, intenta concentrarte en una actividad y cuando la mente se vaya por otros caminos respira  e imagina que tus pensamientos son como nubes que pasan y se van.

Se consciente que la vida es en el ahora y que los momentos que dejas de vivir no regresarán.

Reconocemos lo tóxico a nuestro alrededor:

Y aquí podemos incluir acontecimientos y personas, si estas claro de que el entorno te satura, las personas que te rodean ven la vida de forma muy dramática, negativa, victimista, culpígena, etc… Busca tus propias fórmulas para salir de allí… Ya sabemos que le pasa a la fruta cuando convive mucho tiempo con fruta podrida… No te contagies con lo que no es tuyo.

Y si por el contrario, te reconoces en actitudes tóxicas, haz un balance de que forma esto beneficia  tu vida… En ocasiones tomamos actitudes y papeles negativos pensando que los otros  nos tendrán más en cuenta y esto nos aleja de la buena vida.

Te sientes y te ves diferente:

Te das cuenta cómo vas cambiando, te vas haciendo más flexible y ya tu pensamiento no es tan rígido, sabes que lo que hoy es puede que no sea mañana. Las personas con las que estas habitualmente te dicen cómo has cambiado y tu así lo sientes.

Una excelente forma de cambiar es unirse a nuevos grupos, escuchar a nuevas personas y vivir nuevas sensaciones, enriquece el alma.

No te acostumbres a compartir siempre con las mismas personas, inicia un nuevo proyecto, asiste a clases baile o de pintura, escucha las experiencias de otros que siempre enriquecen las propias experiencias y no tengas miedo a vivir nuevas aventuras.

No quieres acumular objetos sino experiencias:

Y esta frase lo dice todo, has aprendido que acumular objetos no es la plena felicidad, Tienes una casa con sus comodidades, un armario lleno de ropa con los cajones en los que no cabe ni un alfiler, una estantería de libros en la que acumulas novelas que no leerás dos veces y te das cuenta que la vida es algo más.

Es el momento de iniciar cambios, deshazte de lo que no necesitas, regala, ordena.

Convierte tu vida en un espacio ligero en el que hay lugar para cajones vacíos, estanterías donde colocar nuevos libros, solo la comida que te puedes comer, etc…

Sientes ganas de vivir y estas encorsetado/a:

Muchas veces nos aferramos a pensamientos, situaciones  y relaciones que más que permitirnos crecer, nos limitan, nos pesan, no nos dejan volar. Si es tu caso, planteare la posibilidad de un cambio, la vida es hoy y también todo aquello que esta detrás de la puerta a lo desconocido.

Pregúntate para que te sirve mantenerte en un lugar o en una relación donde ya sientes que no hay posibilidad de evolución o crecimiento? No sientas miedo y valora si en lo que estas realmente le aporta a tu vida.

Aprendemos de nosotros mismos cuando abandonamos la zona segura y créeme, te lo digo por experiencia propia, cuando eres tu mismo quien busca el cambio, siempre es para mejor… ¿Te imaginas  un ave que no pudiese salir nunca del nido o volar a otros rumbos en busca de la primavera?

Abre tus brazos, respira profundamente y gira. ¿A que no puedes tocar los límites?

Imagina el cambio como una gran caja de regalo, que cuando abres contiene lo que tu deseas. Confía en que será bueno para ti, y si es bueno para ti es bueno para los que te rodean y bueno para el universo.

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