Resulta curioso como en la era de las comunicaciones las relaciones personales son cada vez más complicadas. A principios del siglo XX no había tantos medios para comunicarse y sin embargo los mensajes llegaban a sus receptores de diversas formas, en las comunicaciones personales por ejemplo por carta y telegrama, en las comunicación de masas por radio, presa y televisión.

En el siglo XXI las formas de comunicarse han avanzado de manera exponencial, tenemos teléfono, mensajes de whatssap, vídeo llamada, redes sociales que nos permiten saber lo que está pasando en el mundo con sólo mirar el móvil, y sin embargo la comunicación cara a cara  es cada vez más difícil.

No sabemos cómo decir las cosas y en ocasiones preferimos utilizar los mensajes para afrontar situaciones en las que tenemos que expresar nuestras emociones o pensamientos.

Con frecuencia trabajo en terapia con los pacientes cómo puede comunicarse con otra persona a la que tiene que decir algo importate, una opinión o un sentimiento sin que esto tenga que generar angustia o la sensación de pérdida de control.

Hoy os escribo 9 consejos para expresarnos de forma clara y sencilla:

 Piensa bien lo que quieres decir:

Aunque parezca obvio no siempre cuando nos comunicamos pensamos qué opinión o mensaje queremos transmitir.

Hay personas que cuando van a dar una opinión no la pasan por un filtro previo y lanzan las primeras palabras que le vienen a la mente sin pensar si es realmente lo que quieren decir o no.

Es necesario cuando vamos a expresarnos, en primer lugar hacer una respiración profunda, en esos segundos en los que el cuerpo toma aire la mente busca en nuestros registros las mejores palabras con las que vamos a elaborar el mensaje.

Si no hacemos este ejercicio probablemente nos dejaremos llevar por el impulso de decir algo que no hemos pensado bien, con el consecuente riesgo a arrepentirnos de lo que hemos dicho o de la forma en que lo hemos hecho.

Recuerda siempre que cuando no sepas que decir o que contestar la respiración y la pausa son siempre tus mejores aliadas, no sientas prisa por dar respuestas cuando no las tengas….respira.

Escucha-te antes de decir si o no:

Sentimos una necesidad imperiosa de responder cuando nos preguntan algo. En ocasiones las respuestas que damos van en contra o sabotean lo que en verdad deseamos.

Antes de dar una respuesta positiva o negativa, escúchate y se fiel a ti mismo. No hagas lo que los demás esperan de ti si no lo que de verdad deseas.

No nos damos cuenta pero cuando decidimos decir que sí a algo que no queremos, la sensación de displacer que sentimos nos crea un malestar enorme.

Muchas veces en nuestra vida nos enfrentamos a situaciones en las que tenemos que decidir y responder al otro, pues bien, cuando eso suceda, valora si es mejor decidir por ti, que es con quien vas a vivir toda la vida.

Si no te ha quedado claro, pregunta:

Muchas discusiones y malos entendidos se generan por mensajes que no han sido bien emitidos o bien interpretados. Antes de juzgar la intención del otro vale más preguntar y clarificar lo que hemos entendido.

Un ejemplo muy habitual ocurre cuando vamos pensando en la respuesta que vamos a recibir y una vez que nos la dan aunque no es esa, llevamos un discurso tan elaborado que nos descoloca.

Sucede mucho en las relaciones de pareja en discusiones cuando cada uno quiere tener la razón. Si no estás seguro, repregunta y utiliza frases como: “Entonces yo entiendo esto…””Me quieres decir esto….” y así antes de hacerte una idea equivocada, clarificas el mensaje.

Evita juzgar al otro y mucho menos antes de haber recibido el mensaje.

No te dejes llevar por el impulso:

Sobre todo en discusiones, en reuniones cuando compartimos con muchas personas y se habla de temas en los que hay posiciones encontradas. No te dejes llevar por el impuso que sientas de tener razón.

Recuerda que no es más sabio quien mas grita  sino el que más calla y proponte expresar tu opinión si el ambiente es calmado y puedes hacerlo con interlocutores que ponen atención.

No vale la pena desperdiciar tu energía y opinión en debates en los que cada persona quiere hablar más alto que la otra. Donde no hay escucha, hay poca posibilidad de diálogo.

Ejercita mirar a los ojos:

Una de las estrategias más efectivas para una buena comunicación es mirar a los ojos. Mi abuela siempre dice que los ojos son el espejo del alma y yo he comprobado en múltiples ocasiones que eso es así.

Cuando hablamos con otra persona y prestamos atención a su mirada y a su comunicación no verbal, podemos darnos cuenta de la veracidad de su mensaje.

Por ejemplo, es mirando a los ojos como detectamos que una persona está triste aunque con sus palabras te diga que está bien.

Si puedes practicar conectar con  la mirada de los otros te darás cuenta cómo lo que dices llega al receptor sin dificultades. La conexión que se genera a través de la mirada fomenta la empatía y la comprensión de ti y de los otros. Practícalo!

No utilices mensajes para decir cosas importantes:

Aunque esté a nuestra mano los mensajes de whatssap o por redes sociales no son los más apropiados para tener conversaciones trascendentes o de eventos importantes en la vida.

Seguramente en algún momento habrás tenido un mal entendido por un mensaje escrito y luego si has podido aclararlo te habrás dado cuenta que si no ves al interlocutor, no conoces sus verdaderas intenciones.

Evita estas herramientas para relacionarte en la medida de lo posible y úsalas para comunicar cosas de inmediatez o que no tengan especial relevancia.

Huye de la ironía para decir las cosas:

Hay un tipo de comunicación que rara vez llega al receptor de buena manera: hablo de la ironía. Comunicar algo utilizando la ironía como forma del mensaje nos dice que esa persona tiene poca intencionalidad de ser directo y en el fondo, temor  a decir las cosas como las piensa y de forma asertiva.

Aunque muchas veces se habla de que las personas inteligentes se comunican a través de la ironía no es más que una forma pasivo agresiva de llegar al otro, que ocasiona daño si la persona que la recibe no tiene buena autoestima o no sabe como responder a la situación.

Si la utilizas plantéáte si es la mejor forma que tienes de decir las cosas y si eres de las que lo recibe aprende a decir que no quieres eso para ti.

Comunícate contigo:

Practica para ti la escucha de lo que te pasa, de lo que sientes….No dejes que el discurso de fuera te influya tanto que no conozcas quien eres de verdad.

No te escondes de ti mismo y reconoce la persona que eres con tus luces y tus sombras.

La comunicación con otros se interrumpe muchas veces porque las opiniones de los demás cuentan más que las tuyas propias y ocurre dentro de ti como un proceso de desconexión que te ocasiona distancia y ruptura contigo mismo.

Cuida también lo que te dices y cómo lo haces. Evita para ti descalificarte con frases como soy tonta, no sirvo para nada, soy fea, no se decir las cosas, etc…. Recuerda que el amor por ti empieza en ti mism@ y las frases negativas no te benefician.

Aprende de tus errores:

Si alguna vez tuviste un mal entendido, no dijiste lo que querías, te enfadaste con el otro sin saber bien por qué, permitiste que alguien te ofendiera y no te defendiste y todo aquello que se te pueda ocurrir, no te preocupes.

En la vida aprendemos cuando tenemos situaciones difíciles, dolorosas, complicadas y no por eso aquello que nos pasó tiene que volver a repetirse si hemos entendido la lección.

En la relaciones pasa lo mismo, si has detectado que cuando escribes mensajes de whatssap no dices bien lo que quieres, o te expresas con rabia y de forma impulsiva y luego te arrepientes…Respira y elije mejor quedar con la persona para tener un conversación calmada.

No sientas prisa por llevar mensajes, si son buenos para ti, disfrútalos antes de decirlos a otros. Si son dolorosos piensa bien lo que vas a decir y cómo…. Cuida tus palabras y cuídate tu.

“Sean cuales sean las palabras que usamos, deberían ser usadas con cuidado porque la gente que las escuche serán influenciadas para bien o para mal”.-Buddha.

 

 

 

 

 

Share This