abrazos

¿A quién no le conmueve la imagen del niño o niña que corre en busca de un abrazo de su padre o su madre?  Recientemente viendo una peli sentí la ternura observando la imagen de cómo se abrazaban un padre y una hija.

Sentí ternura y a la vez tristeza, y lloré… recordé los abrazos de mi padre, que hace tiempo que no tengo, por la distancia…Sentí cómo los humanos vamos perdiendo la riqueza del contacto, por miedo… El cuerpo es el termómetro de todas las emociones, es donde sensamos lo que sentimos y, sin embargo por creencias erróneas, buscamos el sentir en lo que pensamos y  es allí donde nos confundimos…

Hace poco que estuve el zoo con mis hijas y nos quedamos contemplando cómo los monos de abrazaban y acariciaban unos a otras, también se agredían, se pellizcaban, respondiendo a su instinto animal…. El instinto, eso que con tanta palabrería perdemos…

El instinto de los mamíferos a abrazar para compartir lo que sentimos, en un abrazo se activan la funciones vitales, el flujo sanguíneo y la respiración y además desde el cerebro se liberan las hormonas responsables de la sensación de placer y felicidad: endorfinas, serotonina y dopamina.

Hay quienes vamos aprendiendo, que un abrazo es una forma de dar y recibir energía, la más potente de todas, la del amor. Los abrazos alimentan el alma, el ser que verdaderamente somos…

Abracemos sin temor,  a la vida, agradeciendo que estamos aquí, a nosotros mismos, a l@s que nos rodean…Abracemos con tiempo y sin prisas y demos permiso a nuestro ser, a sentir la  potente energía de un rico abrazo.

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