Muchas Gracias a todas las personas que han votado por el nombre de mi sección en el Programa la Explanada en Alacanti Tv, con mi querida Mara Avi, que cada día muestra la actualidad y temas de interés en la Ciudad De Alicante.

Para esta temporada hemos decidido ponerle nombre a mi sección y para ello he pedido a mis seguidores en las redes sociales que voten entre dos nombres: «La vida en Consciencia» y «Aquí y ahora con Dalia» y finalmente ha sido este ultimo el seleccionado. Tengo que decir que ambos nombres están muy relacionados, aprender a vivir en el aquí y ahora requiere entrenar la vida en consciencia, así que los que votaron por el primer nombre, no se pongan tristes que siempre hablaré de ello. Gracias a tod@s!!

para estrenar temporada y relacionado a que se va terminando el Verano y de pronto, puedes llegar a sentir que toda la experiencia de calma y relajación que tenias en el periodo vacacional se va al traste, hablaremos hoy de los beneficios de vivir en el aquí y ahora y algunas claves para empezar a practicarlo.

Son cientos los estímulos externos que tienes en el mes de Septiembre: Vuelves al trabajo, las rutinas aparecen de nuevo, los niños que deben regresar al cole, quieres apuntarte a muchas cosas y no sabes a qué…. Son muchos «los deberes» que nuestra mente fabrica con el resultado de estar siempre ocupados y paradojicamente, fuera del presente.

Todo esto sumando a los mensajes que escuchas de: «que pereza volver», «yo me quedaría eternamente de vacaciones», «no tengo ganas de volver al trabajo» y todos esos mensajes que nos hacen estar más feliz en cualquier momento que no sea el aquí y ahora.

¿Pero para que nos sirve darnos cuenta del Aquí y Ahora?

Se habla mucho de esta frase y sin embargo aunque podemos intuir su significado practicamos poco su sentido.

Puedo decir que yo llegue a darme cuenta por el estrés en el que vivía, siempre con una agenda llena y desconectada de mi misma. Sin tiempo para practicar la atención plena o el darme cuenta. Ni hablar de estar en silencio y calma, lo que me daba terror.

Es íncreíble como cuando vives fuera del momento presente tu mente elabora cientos de contenidos, la mayoría de las cosas referidos a eventos externos: lo que alguien te dijo, lo que tu quieres decirle a alguien y no sabes cómo, lo que tienes que hacer en los 10 minutos siguientes, en la media hora siguiente, a la mañana siguiente… total, que resulta agotador.

Si vives en una lucha continua con tus pensamientos sabes bien de lo que te hablo. En la vida en consciencia la práctica de la atención plena es fundamental para dejar atrás la angustia que produce el no saber que hacer en cada momento, a veces lo que mejor que se puede hacer es no hacer, y dejar que lo que está pasando, pase.

Te propongo algunas claves para mejorar tu practica de estar en el aquí y el ahora:

Prestar atención a los pequeños detalles:

Aprender a estas más despiertos es necesario y poder percatarte de lo que ves y lo que vives.

En lo interno:

Observar por ejemplo el tipo de actitudes que surgen hacia tu misma. «Si no hago las cosas igual de bien que los demás es que no valgo lo suficiente», «Según lo que los demás piensen de mi, sabré si lo están haciendo bien o no». «me da miedo estar solo o sola, siento que nadie me quiere de verdad», «No quiero estar con nadie, todas mis experiencias anteriores han sido un desastre».

Cada vez que aparecen este tipo de pensamientos, los estados de ánimo se vienen abajo. Sólo el camino de la consciencia te abre a descubrir que no es la mirada del otro si no la propia la que te va a llevar a tu propia esencia.

En lo externo:

En el día a día pasan desapercibidos los pequeños detalles como el aroma del café, los colores del amanecer o del atardecer, la sonrisa de tus hijos, etc. Plantéate estar mas atento a lo que sucede a tu alrededor.

Cuantas veces no te ha pasado que vas en el coche hacia un destino y ni siquiera observas bien la calle? Es común que cuando la mente va en modo automático no recuerdes por donde has pasado en coche o  andando. Observa si esto se sucede, es una señal de que necesitas conectar con el momento presente.

No juzgar:

Convertirte en un mero observador de tus propios pensamientos y emociones, dejar a un lado el papel de juez despiadado de todo lo que te sucede y y observar esa cualidad que tiene la mente para enjuiciar todas las experiencias que surgen.

Por ejemplo cuando emites una opinión en un grupo, y a posterior piensas que no fue conveniente decirlo en ese espacio, observar como la mente se va al runrun de lo mal que los has hecho, podías haber dicho otra cosa, ahora todo el mundo se va a enterar de lo que piensas, etc…

Es en ese momento que como estrategia puedes cerrar los ojos y observar como te convierte en el peor de los jueces y lo peor, contigo mismo.Observa tambien como esa actitud a aplicas fuera o como percibes que otro la sienten también.

Se más benevolente contigo, permítete expresar lo que siente o piensas sin tanto temor, muchas veces cuando nos da miedo decir lo que pensamos está más relacionado a que esperamos que los de fuera aprueben o desaprueben lo que decimos. recuerda: tu eres un ser único y tus pensamientos  y emociones también lo son.

Saber esperar:

Estamos entrenados a la acción, pasar de una situación a otra de un pensamiento a otro sin darnos cuenta de lo que sucede.

Si somo capaces de darnos cuenta. las cosas pasan cuando no estamos esperando que pasen. En la quietud somos capaces de percibir los cambios, la mejoría de una situación. En cambio cuando estamos ofuscados, agitados y nerviosos no somos capaces de apreciar los cambios que suceden en nuestra vida.

La lucha constante de la mente por tener la razón, por controlar las situaciones es un desgaste y va en contra de lo que te muestra el aquí y ahora.

Observa si puedes parar y dejar que todo fluya, sin intervenir.

Estar dispuestos a aprender de nuevo:

Es necesario para mejorar nuestra vida, abrirnos a a experiencia de descubrir nuevas formas de ver las cosas, de sentir, de pensar. dejar de estar continuamente en el juicio y en la crítica.

La mirada fresca nos permite vivir la vida con ilusión, sin expectativas y en actitud receptiva hacia el momento presente. Como los niños cuando juegan, no esperan que el juego les divierta, simplemente se dejan llevar por la experiencia.

Comprueba si en tu día a día encuentras momentos para descubrir nuevas experiencias, leer nuevos libros, pintar, bailar, cantar, ir de excursión. Valora con amor tus espacios para que sean tu sitio sagrado que nadie externo puede perturbar.

Confiar y Aceptar:

Es importante no poner resistencia a mostrarnos como somos, reconocer nuestros miedos y darnos cuenta de que cuando somos fieles a nosotros mismos y lo que sentimos, no se produce conflicto entre los pensamientos y las emociones.

Confiar es también soltar y comprender, que cuando ya hemos hecho todo lo que buenamente podemos no hay que forzar las situaciones.

Aceptar que no es como queremos que sea, sino simplemente como es y es allí donde está la enseñanza. Ir tomando cada momento como llega sin la necesidad que querer cambiarlo.

Dar la bienvenida y permitir:

Que es doloroso y no quieres vivirlo, seguramente te seguirá a donde vayas. Permite que suceda eso que te esté pasando, si es llanto, rabia, enfado, tristeza, déjalo que aparezca.

Las emociones dolorosas nos ayudan a sanar acontecimientos tristes y de dolor en nuestra vida. Si les das la espalda puede que se hagan ver a través de dolencias en el cuerpo, de enfermedades, depresión. Las emociones son las emisarias de un mensaje que te hace bien porque te enseña donde están tus limites. Cuando mentalmente no sabemos como poner un límite viene una emoción y te lo muestra.

Por ejemplo en relaciones de pareja tóxicas, enfados, rabias o tristezas continuadas te puede estar avisando de que no es en ese lugar donde puede estar bien. revísalo y aléjate decididamente de donde no eres amado o amada.

El arte de aprender a estar en silencio:

Para comprendernos, para valorarnos y amarnos hay que aprender a estar en silencio con nosotros mismos.

Es en la calma y en la quietud donde podemos escucharnos mejor y aprender a ser respetuosos con nuestro propio ser. Muchas veces el dolor aparece porque nos forzamos, tanto física como emocionalmente y sin embargo antes que escucharnos preferimos seguir forzándonos.

por ejemplo cuando a pesar de estar acatarrados te exiges trabajar, mantener la casa, cuidar de tu familia. Si eres capaz de darte cuenta que el silencio te acerca a ti mism@, lo elegirás todas las veces que puedas. Practica la meditación, despacito sin forzar y verás como los cambios llegan a tu aquí y ahora.

 

 

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