Después de un confinamiento tan largo son muchas las emociones que aparecen cuando parece que volvemos a tener la oportunidad de «ir saliedo» del refugio en el que se han convertido nuestras casas.

La crisis que puede suponer para muchas personas quedarse en casa sin poder salir por el confinamiento contrasta ahora con el cúmulo de emociones que suponer volver a salir. con el miedo que esta situación nos ha generado y que en muchos casos puede convertirse en «estrés emocional» o en situaciones que generan ansiedad ante la «nueva normalidad» de la que tanto se habla.

Es posible que podamos recobrar nuestra vida como la recordamos?

Con muchos cambios pero si, en esta situación la gran mayoría habrá podido darse cuenta de lo importante para si mismo, las relaciones que le nutren y las que no, los posibles cambios que necesita para mejorar su vida y la incertidumbre que se genera por lo incierto que puede ser el futuro.

Sin embargo todas estos pensamientos y sentimientos pueden ayudarnos a retomar poco a poco nuestra vida, teniendo en cuenta que hay que ser cautos y seguir manteniendo las medidas preventivas para la salud.

Uno de los aspectos clave en esta desescalada es darse cuenta del nivel de estrés que tenemos al ir retomando poco a poco nuestras rutinas, el miedo que es una emoción que nos pone alertas y nos ayuda a protegernos deja de cumplir su función si en el día a día nos paraliza, igual nos pasa con emociones como la rabia y la ira, si no nos enfocamos hacia donde movilizar nuesyra nergía y sobre todo si nos enfocamos en crititcar y juzgar a los demás.

Algunas claves para reiniciar la vida:

Ser flexibles:

Es importante comprender que lo que vivimos en el presente es nuestra vida, no comparar con lo anterior ni tener miedo por lo que vendrá. Mucha de la angustia que pueden llegar a vivir las personas está referida a la lucha por «recuperar» la situación previa a la aparición del COVID 19, esto puede resultar muy frustrante y ocasionar que las personas se sientan enfadadas y rabiosas con la nueva situación.

Por ello es necesario vivir con lo que se presenta en el día a día, por ejemplo si es obligatorio el uso de la mascarilla, en vez de estar enfadado todo el día por llevarla, intentar buscar alguna que nos resulte lo más cómoda para poder llevarla y comprender que es una medida de protección colectiva.

Se trata de ser flexibles con nosotros mismos en esta nueva situación y aceptar que algunas cosas que antes nos parecían imposibles hoy forman parte de nuestro día a día.

Centrarse en los propios deseos:

En Gestalt trabajamos la polaridad miedo  deseo, estos quiere decir que cuando nos posicionamos en el polo del miedo del otro lado se sitúa el deseo.

Es posible que una persona pueda sentir temor por reunirse de nuevo con sus amigos o familia y sin embargo esa misma situación sea la que más desee. En la desescalada se irá abriendo cada vez el camino a retomar el contacto con los propios afectos, a pesar de que se repita mucho la frase de «distancia social» es necesario poco a poco ir retomar las relaciones, se puede empezar por reunirse en un sitio abierto si se tiene el temor a hacerlo en casa y sobre todo en lugares que puedan resultar conocidos.

Reconectar con nuestras relaciones nos permitirá ir sintiendo cada vez más confianza y seguridad en nosotros mimos para retomar nuestra vida.

Recuperar las rutinas y los horarios:

Una de las primaras cosas que tuvimos que hacer confinados fue organizar unas rutinas, para poder sobrellevar la situación sin tener la sensación de caos en el día a día. Ahora para «salir» es importante recuperar las rutinas en el exterior, teniendo en cuenta la limitaciones que tenemos por fases y horarios.

Por ejemplo si retomamos el trabajo presencial, poder descansar previamente para sentirnos lo más tranquilos y descansados que podamos para afrontar la jornada laboral.

Intentar también mantener rutinas adquiridas durante el confinamiento que hayan sido positivas, por ejemplo, la alimentación saludable, la práctica deportiva continuada, etc…

Es importante ser conscientes que estas nuevas rutinas deben ser cuidadosas con un ritmo más despacio y no intentar meter en los primeros días demasiadas actividades, recordemos que salir coincide con la temporada de más calor lo que puede hacer que no sintamos más irascibles, por eso la vuelta que sea despacito y con buena letra..

Evitar el ruido exterior y convertirnos en jueces:

Un aspecto en el que hay que poner mucha atención es evitar caer en las criticas y los juicios continuos hacia lo que hacen «los otros».

Asistimos en la pandemia a varios momentos, un primer momento en el que todo lo ha dominado el miedo y en el que la solidaridad ha sido muy relevante para poder atender a las necesidades de tantas personas sin recursos o sin familias, hemos visto que el ser humano es capaz de sacar lo mejor de si mismos cuando se necesita.

Y contrario a eso asistimos en este momento de la desescalada como muchas personas vuelven a ser y sentirse individualistas al salir a la calle, esto es que para algunos, parece que deja de ser relevante el bien común.

Es posible que así lo podamos sentir pero lo relevante es que la mayoría de las personas siguen cumpliendo, siguen siendo solidarios y seguramente esto les habrá ayudado a cambiar cosas en sus vidas.

Dejemos de poner la atención en lo negativo, abandonemos las ganas de tener razón, de controlar lo que los otros hacen y volvamos la mirada hacia nosotros mismos, como estoy, como lo estoy haciendo, que quiero.

Es importante poner atención en dejar la «crítica» continua y esa costumbre de ver lo que el otro hace como lo malo, y aceptemos que lo único que podemos cambiar es lo que decidamos por nosotras mismas.

Confiar:

Para salir de esta situación fortalecidos es necesario aprender a sacar lo positivo de lo que esta pandemia nos haya dejado. Somos conscientes que muchas personas han perdido sus vidas, contagiados por la enfermedad o en actos de servicio.

Honremos a todos los que han fallecido siendo agradecidos en primer lugar por la salud y por todo aquello que consideremos que ha sido para bien durante este tiempo.

La vida se presenta incierta, desconocida, es necesario que afinemos los recursos de adaptación, reinvención, resiliencia, empatía. Es una situación de la que saldrás fortalecidos quienes sean más flexibles. También aquellos que confían en que este cambio traerá nuevas experiencias a su vida y que puedan  reinventarse hacia las oportunidades que se presentan.

«Deja de tener miedo en lo que pueda salir mal y enfócate en lo que pueda salir bien»

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