La pareja puede ser un espacio de crecimiento en la propia vida, sin embargo es un tema que es fuente de conflictos personales y de angustia.

Hay tendencia a pensar en el otro como «responsable» de las cosas negativas que nos suceden en la pareja y en pocas ocasiones nos paramos a darnos cuenta de qué parte de lo que sucede es nuestra responsabilidad y qué podemos hacer con eso.

Ante todo hay que decir que una pareja se construye, y para ello es importante tener en cuenta estos factores, comunicación, confianza, amor y respeto. La pareja es como una casa que tiene esos pilares base y en la que, si falta alguno de ellos su estructura se tambalea.

Cuando en la vida en pareja empieza a haber diferencias significativas, crisis vitales o crisis en la propia pareja es cuando empieza el verdadero trabajo de conocerse y aceptarse para poder seguir caminando juntos.

Lo que hace difícil que la pareja crezca y evolucione es el querer seguir manteniendo la fantasía del amor romántico por encima de la aceptación del otro, es decir querer tener la «pareja perfecta» antes que amar las propias imperfecciones y las del otro. 

Hoy te propongo que le des otra mirada a tu pareja y de forma consciente conozcas qué aspectos determinan una relación sin apegos y sin dependencia emocional.

Revisar la familia de origen:

Construir una relación de pareja requiere darnos cuenta de que familia venimos, eso va a determinar en gran medida nuestras expectativas, nuestra forma de relacionarnos, apegarnos o no.

Por ejemplo si vienes de una familia tradicional donde los roles también lo son inconscientemente tenderas a repetir ese modelo, si además se trata de una pareja fusionada (no hay espacios por separado) tenderás a exigir a tu pareja que realice todas las actividades contigo, por lo que en algún momento y dado que la individualidad también hay que vivirla, si la otra persona manifiesta su deseo de realizar sus propias actividades, puede que entiendas que no quiere estar contigo o no te quiere.

En el otro extremo están quienes han tenido la experiencia de padres con parejas disfuncionales, que entienden que no hay que «aguantar» a nadie y a quienes crear vínculos se les dificulta por la creencia de que el otro es alguien en quien no se puede confiar.

La revisión consciente de los modelos de los que venimos es fundamental para poder decidir cómo quieres construir tu pareja, qué te sirve y qué no y poder seguir hacia adelante, haciendo los cambios que sean posibles..

Elegir un modelo de comunicación:

Revisa lo que dices y cómo lo dices.

Te comunicas desde el enfado, desde la rabia, desde la necesidad o puedes hacerlo desde el amor y la comprensión.

Cómo se consigue un estilo comunicativo en el que pueda crecer una pareja?

Desde la escucha. Escucha atentamente lo que el otro quiere decirte y siente como te llega eso. Hay ocasiones en las que pasamos por alto el deseo del otro queriendo imponer el nuestro, o viceversa, complacemos al otro por encima de nuestras propias necesidades.

La pareja no es un espacio de sacrificio continuo y si esto sucede comienza a vivirse como un suplicio por alguna de las dos partes.

Dialogar, llegar acuerdos, sentir al otro, es fundamental para que forjar un vínculo sólido. No vale que dejes de hacer lo que te gusta porque al otro le molesta, vale más que puedas hablarlo con el otro y llegar a un acuerdo con respecto a los tiempos que comparten juntos y por separado.

Para poder crear vínculos sanos es imprescindible que en tu vida como persona puedas crear tus propios espacios, de esta forma no exigirás al otro que complete lo que no eres capaz de darte a ti.

Crear un espacio de amor e intimidad:

Es verdad que las películas románticas y los dibujos han distorsionado la imagen del verdadero amor. Lo perfecto del verdadero amor es que es imperfecto.

Un día conociste a esa persona que te atrajo, quizás por su físico, por sus palabras, por lo que consideraste que tenías en común con el o ella. En esos momentos sientes que quieres estar el máximo tiempo posible sintiéndolo cerca, disfrutando, amándose.

Pero de pronto el tiempo pasa y empiezas a descubrir que esa persona no es cómo la imaginaste, y puede que aquello que creíste como virtudes no lo son tanto y comiences a ver al otro como realmente es. Muy bien!!! Ese es el momento de descubrir, de trabajar, de crear y donde es posible, crecer y quedarse.

Cuando hay crisis y aparecen las diferencias es el momento de empezar a trabajar el vínculo de manera consciente, de sentir lo que realmente te aporta esa persona, de valorar los momento con él o ella y de redescubrir qué cosas del otro son las que suman a la propia vida.

Hay que propiciar momentos de encuentro, en parejas con muchos años juntos y/o con familia, es recomendable buscar el tiempo para compartir, hacer un esfuerzo consciente para estar con el otro sin juicios. Agendar espacios de intimidad y ternura, hacer el amor, acompañarse y disfrutar de estar juntos

En las nuevas parejas puede significar crear una intimidad que no sólo abarque lo sexual, si no también la ternura, el acompañamiento y la escucha.

Aprender a valorar lo propio y lo del otro:

Como te decía antes lo que vivimos como imperfecciones del otro es, lo que nos hace de espejo para ver la vida desde otro perfil, valorar cada momento y crear una vida juntos

Por ejemplo cuando eres una persona rígida, disciplinada y meticulosa es probable que te encuentres con alguien que vive la vida despacio, que le gusta descansar, que no se preocupa porque todo este perfecto, limpio y ordenado.

Esto te permitirá hacer un trabajo personal de aprender a ser flexible, a dar importancia a lo realmente importante y no dedicarte tanto a los detalles, relajar el tiempo que dedicas a ciertas cosas. También servirá al otro a aprender a ser más ordenado, aprovechar el tiempo, ver más de cerca una vida disciplinada y los beneficios que ello tiene.

Dos personas distintas que se encuentran, se enriquecen, se retroalimentan, pueden aprender que el amor es aceptar al otro por como es, no por como quieres que sea.

Renueva de vez en cuando el contrato:

Y fueron felices para siempre…. ¿Pero cuanto dura siempre?

La pareja requiere una renovación constante.No es lo mismo cuando decidiste vivir con esa persona, ser novio o novia, tener aficiones comunes o no tenerlas, que el momento presente.

¿En qué momento está ahora tu relación? Hazte esa pregunta y háblalo con el o ella.

Renovar el contrato significa que decides continuar con esa persona porque su presencia acompañan tu crecimiento. Porque le amas, te parece divertida su presencia, te da paz, de da luz, te da vidilla.

Y si sientes que te falta algo de eso y aún así quieres continuar crea esos momentos, trabajen juntos en mejorar el vínculo. No des por sentado que será para siempre porque la vida es extensa y las personas se cansan de vivir siempre lo mismo,

Asi que ponte creativ@!! y disfruta el espacio que te brinda la pareja para crear y amar. No permitas que la monotonía y el hastío mine tu vida en pareja y aprovecha cada momento para amarte y amarle. La vida es un ratico.

«Todos pueden amar una puesta de sol o la alegría, sólo algunos son capaces de amar el caos y la decadencia» Mario Vargas Llosa.

 

 

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Share This