Vivimos tiempos inciertos, en los que prima la incertidumbre de no conocer hasta cuando tendremos que vivir así, tomando medidas y precauciones, evitando reuniones con nuestros familiares y amigos, con las dificultades que genera perder el trabajo, si algún ser querido enferma, si tenemos la familia lejos y un sinfin de cosas que pueden generarnos ansiedad y preocupaciones.

Sin embargo esta época nos ayuda a reconectar con lo sencillo, con lo que tenemos más cercano y relativizar aquellas cosas que en otros momentos hubiésemos pensado como muy importantes.

La realidad es que no podemos salir de la zona en la que vivimos, muchas personas se relacionan muy poco o nada con otras personas. Bien porque tienen riesgo, están en teletrabajo, tienen miedo o están pasando ahora por procesos de ansiedad o depresión.

A nivel de salud mental es un momento delicado y es por eso que más que nunca es necesario ser conscientes de que así como cuidamos no contagiarnos del virus, es necesario buscar espacios para contagiarnos de buena energía, de momentos que nos reconforten y nos hagan sentir felices.

Este momento nos invita a eso…. y para ello te propongo algunas alternativas:

OLVÍDATE DE HACER PLANES A LARGO PLAZO:

Si en tu vida anterior a la pandemia eras de los que solía hacer planes a largo plazo, te recomiendo dar un giro y aprender a vivir en el día a día.

Y hacerlo con todas sus consecuencias, desde los más sencillos hasta los grandes planes. Por ejemplo si estudias o trabajas haz el ejercicio de organizarte en cortos períodos, por ejemplo semana a semana, no a meses vista, ya que como la situación es tan cambiante puede suceder que si te planteas que algo será como ya lo conocías, te frustre mucho que llegado el momento haya un cambio radical.

Por ejemplo, ante la cercanía de las fiestas navideñas hay muchas personas que piensan si podrán estar o no con sus familias…lo mejor es dejar pasar el tiempo y no hacer muchas conjeturas hasta que llegue el momento.

Piensa que las cosas en las que ponemos interés o corazón si le agregamos una dosis de estrés o ansiedad dejan de darnos satisfacciones o placer y se convierten en motivos de preocupación. Elije poner tu energía en el corto plazo y vivir al día y podrás saborear mejor la vida.

CONTACTA CON LA NATURALEZA:

En la medida de tus posibilidades sal y elige un lugar donde puedas ver los colores de la naturaleza, un parque, una playa, una ruta por la montaña. Aunque vivamos momentos en los que los mensajes que recibimos sean de temor, en algún momento ponte las zapatillas deportivas y dedica tiempo a respirar en la naturaleza.

Una de las cosas que la vida con estrés nos hace perder, es la costumbre de respirar conscientemente y conectar con la naturaleza nos invita a ello.

La realidad es que esta pandemia también nos enseña que la vida tal y como la conocíamos era poco sostenible, vidas aceleradas y sin posibilidad de dejar tiempos para el disfrute y no pensar. Es por eso que ante la tendencia a vivir «como antes» observa y rescata la lentitud a la que nos invita a vivir este momento.

BUSCA TIEMPO Y ESPACIO PARA SONREIR:

Una de las cosas en las que es necesario un compromiso es proteger nuestro sistema inmune, y las emociones placenteras nos ayudan a sentirnos bien.

En el día a día observa con atención si hay cosas que te hacen gracia, que te dan risa y si no es así, entrena esta facultad. Puedes ver monólogos de risa, películas divertidas, contar chistes en familia, hacer una reunión de amigos presencial o online y contaros cosas divertidas.

El asunto es que puedas sonreír y sentir que puedes tener una vida alegre y positiva y para ello es necesario, ahora más que nunca poner consciencia de en ello y si no lo tienes, búscalo.

HAZ UNA PEQUEÑA LISTA AL FINALIZAR EL DÍA:

Escribir es un recurso muy bueno para conocerse, lo recomiendo mucho en terapia porque cuando lees tus propias palabras puedes descubrir qué tan importante es eso que ocupa tus pensamientos.

Te propongo un hábito que ayuda mucho a dar otro enfoque a la propia vida, al finalizar el día, bien cuando te acuestas o antes, cierra los ojos y piensa en tres cosas que te hayan salido bien ese día, y si puedes escríbelas.

Te puede ayudar a contactar con la calidad y la satisfacción que nos dan las cosas sencillas. Una mirada, algo que te resonó de una conversación, algo que hayas visto y te ha gustado. Muchas veces pasa que lo que se queda en la mente es aquello que no nos gustó o nos preocupa.

Pero es posible entrenar la mente y enseñarnos a mirar con otros ojos, aquellos que nos enfocan a mirar los aprendizajes y no los errores de forma continua.

ENFÓCATE EN LA BUENA ENERGÍA:

Y esto incluye situaciones y personas. El momento que vivimos es muy delicado a nivel emocional, observamos como algunas personas se muestran hostiles y agresivas y hay más conflictos ya que es una situación incierta que en muchas relaciones puede resultar tensas.

Es por ello que se hace imprescindible preguntarse si estamos bien donde estamos. Aplica a todo tipo de espacios y relaciones. Es un momento en el que estar en casa es conveniente que nos genere paz, ya que como sabemos lo de fuera muchas veces es hostil. Por eso hay que cuidar mucho la comunicación que tenemos con otros, si algo nos enfada, poder hablarlo cuando nos hayamos calmado. Si algo no nos gusta en un espacio, aprovechar el tiempo y reacomodar las cosas a nuestro gusto, cuidar que los espacios que habitemos nos generen calma.

También con los espacios externos, trabajo, grupos de amigos o conocidos, evitar entrar en discusiones que no llevan a nada, más todavía en las de aquellas personas a las que les gusta imponer sus razones. El budismo como filosofía nos enseña que es importante no reaccionar ante las emociones de otros. Y esto no significa no ser empáticos, la empatía es otra cosa. Es aprender a que los espacios que habitamos sean para escuchar y ser escuchados con respeto.

Y algunos me diréis que eso no depende de cada uno, es verdad, a veces algunos espacios pueden resultar hostiles, pero lo que siempre nos puede ayudar a estar bien es la actitud con la que vivimos las cosas. Elije estar bien en donde estés. Verás el efecto que tiene.

PONTE UNA FRASE PARA CADA SEMANA:

Es una forma de cambiar de actitud hacia lo positivo cuando enfocamos cada semana a algún aspecto de nuestra vida o nuestra personalidad que nos gusta observar o dar un cambio aprovechando que las circunstancias son de adaptación cada día.

El trabajo es, poder superar esta época y poder salir fortalecidos, aprendiendo cada día y creciendo con los retos que se imponen.

Para tu semana te regalo esta primera frase, escríbela en un lugar visible que puedas ver y repetir cada día:

MEREZCO LA FELICIDAD QUE ME PROPORCIONA MI VIDA Y DOY GRACIAS POR ELLO.

Contacta con el poder del agradecimiento.

Buena semana y gracias por leerme!

 

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Share This