La pareja es a menudo una de las causas por las que más personas acuden en busca de ayuda terapéutica. Es la relación amorosa la que pone delante de cada uno, sus miedos, inseguridades, apegos, etc…

La idea que tienes de una pareja se forma desde que naces y según el vínculo que crearon tus padres, es por ello que aunque tengas en mente que una pareja debe ser de una forma u otra, la propia experiencia te irá llevando a la necesidad de crear tu propio modelo de pareja. Ya que por más que trates de repetir o de rechazar lo que has visto en tu infancia y en la fantasía de «pareja ideal», no hay dos parejas iguales. 

También se tiende a buscar en el otro, amor, aceptación y reconocimiento como fórmula que nos complete como personas.Esta sensación de que el otro es «perfecto para ti» sucede durante  la época del enamoramiento, en la que puedes pensar y sentir que has encontrado a tu pareja ideal porque hay una química y un deseo de estar con «el otro» que se torna irresistible.

Pero qué pasa cuando el tiempo transcurre en una relación?

De forma natural el enamoramiento va dejando paso a una etapa en la que vas a empezar a conocer al otro en todas sus facetas, esto incluye su luz y su sombra y todos aquellos aspectos que no pudiste ver al comienzo de la relación.

Es así como te parece que te enamoraste de un aventurero y un día descubres que no le gusta madrugar para subir una montaña o que ella que parecía una chica divertida, te das cuenta que no le gusta que le gasten bromas.

Puedes llegar a pensar en algún momento que te enamoraste de la persona equivocada aun cuando no sea así, simplemente porque tu fantasía va dejando paso a la realidad del día a día y no por ello tiene que ser menos apasionante e inspirador.

La vida en consciencia nos pone delante una nueva forma de ver la pareja, ya no como la media naranja, sino como «el otro» o «la otra» que como tu mismo es una persona completa, con sus virtudes y defectos. Agotado el tiempo de «hasta que la muerte nos separe» la pareja supone día a día un espacio de cambio y crecimiento individual y conjunto.

Te propongo estos pasos para comprender la vida en pareja de una forma mas consciente, amorosa y compasiva para ti y para la persona con la que compartas tu vida:

Revisar tu concepto de pareja:

Las personas van cumpliendo años y van cambiando, no puedes ser igual cuando eres adolescente que cuando tienes 30 años, sin embargo es común pretender que la pareja siga funcionando «tan bien como al principio».

Si piensas que tu pareja no es el ideal de lo que tenías en mente, piensa qué tipo de pareja estas formando, es posible que si has decidido continuar en este vínculo algo te aporte, es por eso que una visión de la realidad más que de tus fantasías o sueños te ayudará a aceptar más al otro y a ver en ti que es lo que le exiges al otro que no eres capaz de darte.

El otro no está en la pareja sólo para cumplir tus deseos, tiene sus propias necesidades, lo mismo que tú las tienes y si te pierdes en la necesidad del otro, olvidarás las tuyas.

Se trata por ejemplo de hacer una lista de aspectos positivos que te aporta tu relación y otra de aspectos negativos, sobre todo en esta poder revisar concienzudamente y darte cuenta en cuantos puntos estás en la exigencia al otro y ser realista en lo que das y recibes.

El equilibrio es importante por lo que tanto dar demasiado como sólo recibir pone a la pareja en desequilibrio. Si es uno el que siempre tira de la relación es posible que la cuerda se rompa. Una pareja es un trabajo continuo de confianza y compromiso con la responsabilidad de un 50% para cada parte.

El miedo, los celos y los tipos de apego:

Pensar que es posible que el otro no esté «para siempre» llena de miedo a algunas personas. El otro o tú misma pueden decidir estar o no estar en una relación. Lo interesante es que estés porque realmente lo deseas y no por la obligación, y en eso es que se basa el trabajo de pareja.

Algunas personas intentan retener a la pareja a base de celos o manipulación, y esto a la vez lo que hace es que los aleja. Los celos denotan el miedo y la inseguridad y esto más que del otro, habla de quien lo siente.

Si te sientes inseguro lo mejor que puedes hacer es revisar tu autoestima, cuando te sientes bien contigo mismo no tienes necesidad de mendigar al otro amor, ni cuidados, ni reconocimiento.

También el tipo de apego con el que creciste en la infancia determina en gran manera el estilo de relación que puedes tener, por ejemplo:

  • Las personas con apego ansioso tenderán sentir que si el otro se distancia ya no le ama y sentirán miedo y tristeza,
  • Las personas con apego evitativo se mostrarán más reacios a que el otro entre en su vida personal y no mostrarán sus emociones por lo que el otro puede sentir que no le permite estar en su vida.
  • En el apego ambivalente las personas se muestran confusas, son relaciones complicadas en las que un día se muestran cercanos y al otro marcan distancia. 
  • Y por último el apego seguro son personas con confianza en sí mismas, con las que se puede reflexionar y llegar a consensos en la relación. Las personas con este tipo de apego permiten la libertad y el crecimiento del otro y también la buscan para sí mismas.

Revisar el tipo de apego es fundamental para darse cuenta que tipo de relación estás construyendo con tu pareja. Eres sincero? Te guardas cosas por miedo a la reacción del otro?  Expresas tus sentimientos de forma clara? Todas estas preguntas y sus respuestas están relacionadas a tu visión del apego.

La pareja no es una jaula:

Muchas personas pretenden mantener un modelo de pareja desfasado para los tiempos que corren. Es imprescindible comprender que en la era de la incertidumbre lo único seguro es que no hay nada seguro.

Si el otro está contigo o tú estas con el otro es porque así lo has decidido, si lo que te mantiene es el miedo a estar solo o sola, el amor se va marchitando porque es necesario que en la pareja cada quien tenga su vida, y que sea posible una vida en común.

Es por eso que obligarse a estar juntos en todas las actividades, o pensar que el amor está muriendo porque no comparten todo lo que quisieras junto a él o ella sólo puede generarte más ansiedad  y miedos.

La pareja es un espacio de crecimiento y de ninguna manera debería convertirse en una jaula, si te sientes oprimida, aprisionada, coartada es el momento de abrir los ojos y conectarte contigo. Qué cosas te gustan? Cuales son tus deseos? Observa también si la persona con la que compartes tu vida te acompaña, te apoya, te da ánimos. Muchas veces se tiende a pensar que el otro no te ama sólo porque no está en todo  físicamente, entonces aparecen los problemas por la exigencia y la necesidad de presencia.

Busca tus propios espacios y cuida los espacios en pareja. Si tu te sientes bien contigo, proyectarás ese sentimiento dentro de tu espacio de pareja. Cuanto más te ames más te amará el otro, el amor de otros es proporcional al amor propio.

Crisis = Oportunidad:

Las crisis en la pareja significan un reajuste en el contrato. Si tu pareja está pasando por una crisis en este momento es una oportunidad para ser franco con el otro y reajustar lo que queréis en vuestra pareja. Qué es lo que en el presente no está funcionando? Plantéate revisar aspectos como la comunicación, el tiempo juntos, la intimidad, las ideas rígidas.

Muchas parejas se rompen por la rigidez de uno de los dos. Frases como «yo soy así y no pienso cambiar», los silencios como forma de castigo, los secretos,las vidas paralelas, todos forman parte de las razones que devastan una relación.

Si piensas que tu pareja está en crisis y sientes que todavía en un rinconcito de tu corazón amas al otro o la otra, trabaja para mejorarlo. Reencuentrate con esa persona, con lo que os gusta, con la intimidad, las relaciones sexuales permiten que haya una conexión con el otro y reavivar la chispa, busca reír juntos, ver una peli divertida, reavivar el placer de estar con tu pareja.

Nuestro maestro de la Gestalt, Claudio Naranjo, recientemente fallecido,  nos enseño la importancia de entender el amor como un todo que se compone de tres tipos de amor:

  • El amor admirativo: Tiene que ver con el aprecio, la admiración, el respeto y los ideales. El otro es un compañero y un amigo en el que puedes confiar y en el que la relación reciproca de admiración, permite sentirse valorado.

  • El amor erótico: Sentirse libre en la intimidad y en el placer, trascender la sexualidad prohibida y poder pedir y dar placer en pareja. Es necesario descubrir el propio cuerpo y el del otro en los espacios de intimidad.
  • El amor compasivo: Poder cuidar y proteger al otro y sentirte cuidado y protegido. No juzgar, acompañar en las épocas felices y también en las difíciles desde la sola presencia, sin exigir.

Revisar de forma consciente tu vida en pareja te permitirá comprender mejor los cambios en ti y en el otro que por supuesto influyen en la relación. Se trata de ser capaces desde el amor de ver si es posible continuar y hacer el trabajo necesario para que esto les permita crecer juntos, respetando los espacios personales.

Escrito por Dalia Rosas Rosas. Terapeuta Gestalt.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Share This