En ocasiones me encuentro en la terapia con muchas formas de desamor, la mayoría de veces relacionadas con la ruptura de pareja debido a múltiples causas: cansancio, infidelidades, escasa comunicación, desconfianza, crecimiento a diferentes ritmos, crisis personales, etc..

Es más común que llegue a consulta de forma urgente quien ha sido «sorprendido» por la decisión del otro o a la otra, el o la persona que pueda sentirse abandonada, traicionada o descalificada por la pareja.

Las rupturas de pareja dejan a la persona que no lo espera es un a fase de shock emocional. Aparecen preguntas del tipo ¿Qué pudo pasar para que esto sucediera? ¿Cómo no pude darme cuenta de lo que estaba pasando? ¿Cómo no he podido evitarlo? y muchas mas que pueden conducirte a la culpa y a sentirte que debes «hacer algo» para salvarlo.

No seré yo quien diga que no debes intentarlo pero si que puedas aprender a reconocer tus límites para que en el intento no salga más perjudicada tu autoestima porque al fin y al cabo, ¿para que te sirve mantenerte en una relación en la que el otro o la otra no te ama?

Si tienes la sensación de que amas al otro mas que a ti mismo

En algún punto de la relación dejaste de fijarte y cuidarte a ti y empezaste a fijarte y cuidar más del otro sin equilibrio. Cuando llega el desamor a las personas que aún se sienten enamoradas les es difícil «desengancharse» de la necesidad de «proteger» al otro, aun cuando el otro casi a gritos le diga que no quiere continuar.

Entonces hay quienes deciden empreder el camino de la reconquista aún a riesgo de perdese a si mismos en ese camino y dejar atrás la autoestima, el autocuidado y el amor propio.

No es posible dar lo que no tenemos, es decir, si el amor no empieza en ti, es dificil que puedas darlo a otros. Es por eso que una ruptura obliga a trabajar en el amor propio, para poder reconstruir la vida desde la confianza en ti mism@.

Observa el dar y el recibir en tu vida

Si sientes la necesidad de atender al otro o la otra, de darle lo que necesita, cuidarl@, mimarl@ y sientes que no recibes en la misma medida, es necesario revisar varias cosas, la cantidad de lo que das, para qué lo das (qué esperas recibir) y lo que recibes.

Es posible que estés dando demasiado y en ese dar, te pierdes el recibir. Das tanto que aunque el otro se esfuerce no va aconseguir dar o mismo que tú.

El dar sin medidas puede traer encubierto una necesidad de que sea el otro quien descubra tus propias necesidades y eso es bastante improbable porque el otro simplemente es otro, no eres tú.

También puede ser que des y no estés recibiendo nada a cambio, entonces es momento de preguntarte si ¿una relación en desequilibrio es lo que quieres para ti?.

Si tienes que dar una segunda oportunidad, que sea para ti

Sucede que cuando a algunas personas la pareja le plantea la separación surge la necesidad de pedir «una segunda oportunidad», pues bien si eso es así y te funciona, genial, pero lo recomendable es que esa segunda oportunidad esté relacionada también a replantearte como quieres estar tu, bien sea que continúe la relación o no.

Observa con consciencia si es el otro o la otra quien te pide sacrificios, quien te dice lo que puedes o no puedes hacer, o si eso parte de ti mism@. Una relación saludable no impide a la otra parte que desarrolle lo que le gusta, ni te ignora, humilla o maltrata.

Es por eso que ante una crisis de pareja o una ruptura es necesario poner delante los propios deseos si es que los hay y si no, iniciar un proceso terapéutico para descubrirlos. Elije por ti!

Deja las excusas, es mejor transitar por el dolor del desamor que mantenerte donde no eres amad@.

Ya lo has intentado y el otro o la otra no quiere nada contigo. Momento de tomar decisiones por ti mism@.

Es doloroso dejar atrás a las personas que amamos pero en ocasiones es más que necesario. Un amor no correspondido fulmina la autoestima, la ilusión, la creatividad y depende del tiempo que pases en el intento de reconquista, te fulminará también la energía.

Walter Riso siempre dice que vale más un «desamor doloroso que la tortura de la esperanza de algo que no pasará».

Atrévete a ir dejando poco a poco las cosas que te unían con esa persona, los espacios, las costumbres, los objetos. Es un proceso que necesita tiempo pero también que puedas tomar decisiones.

¿Que cuánto tiempo necesitas?, nadie puede saberlo, sólo tu, pero si es importante que te decidas a dar el primer paso, poner el límite y emprender el camino hacia tí y la sanación de tus emociones.

No tengas prisa por salir pero si hazlo conscientemente, aprovecha la oportunidad para conocerte y amarte, de esa forma aprenderás a dar espacio en tu vida a quienes te aman sinceramente.

 

 

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