Recuerdo cuando hice el Camino de Santiago, llevaba una mochila cargada con lo mínimo para vivir una semana, ropa, artículos de aseo, chubasquero para la lluvia y poco más. El camino me enseñó que necesito para vivir muy pocas cosas y que la mochila mientras menos cargada, avanzo mejor….

Y recuerdo hoy esto porque pasado mañana emigro con mi pequeña mochila hacia un nuevo puesto de trabajo. En donde estoy he pasado muy buenos momentos, he aprendido el buen hacer de la profesión de Animadora Sociocultural, con unos compañeros de personalidades muy diversas, que como espejos me han ayudado a ver mi alegría, mi rabia, mi tristeza, mi satisfacción por el trabajo bien hecho, mis propios límites personales.

Y todo lo que me sirve para el nuevo sitio lo llevo en la mochila. Hace cinco años que llegué aquí y hoy no soy la misma, puedo mirar un poco hacia atrás y darme cuenta de que he crecido como persona, gracias al contacto con otros humanos, gracias este trabajo en el que la creatividad y el trabajo en equipo han sido una fórmula mágica.

Otros espacios me esperan, otras personas mayores y yo vuelo con ilusión, sabiendo que al otro lado me espera lo desconocido, y ante lo nuevo aprenderé, sacando de vez en cuando los recursos que llevo en mi mochilita.  Y como aprendí en el camino, me llevo sólo lo que me sirve, no cargo con nada más.

Gracias a los compis Magdalena, Arantza, Antonio, Fernando y Toya, por lo aprendido de vosotr@s, a los monitores/as y usuarios del programa Alicante Cultura por tanto feed-back enriquecedor. Gracias infinitas al universo por esta oportunidad.

Vivir es descubrir por uno mismo aquello que es verdadero, y uno puede hacer eso únicamente cuando hay libertad, cuando existe una constante revolución interna
Jiddu Krishnamurti

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