Os ha pasado alguna vez que conocéis personas que tienen la facilidad para verlo todo negativo, quejarse, manipular, hacerse las víctimas y un largo etc…. Son ese tipo de personas que puede convertir un día soleado en una verdadera pesadilla.

Muchas veces nos mantenemos a su lado ya que sentimos afecto por ellos pero la realidad es que su compañía más que aportarnos ganas de estar bien, nos roban la energía, son lo que llamamos “vampiros energéticos”.

¿Como detectamos a estas personas tóxicas?

Llegamos con una energía y nos vamos con otra:

Quedamos con estas personas,  sentimos cuando llegamos que estamos entusiasmados y alegres y cuando nos despedimos nos sentimos agotados, sin energía, enfadados o rabiosos. Es una relación y una escucha que nos “agota”.

No escuchan:

Son personas que sufren de una verborrea continuada, sus historias y su vida es digna de ser escuchada durante horas, no paran de hablar y no tienen capacidad de escucha. Esas personas que te tienen 1 hora al teléfono contándote lo que les ha pasado y cuando tu vas a contar lo tuyo te dicen que tienen que colgar porque no tienen tiempo.

Egocéntricas y con complejo de superioridad:

Son quienes se creen más que los demás por el cargo que ocupan, porque se creen más guapos, porque saben más, etc… Este tipo de personas no acepta relacionarse con otras personas que no estén a su “altura”, por lo que los que están alrededor siempre son “menos que ellas”. Si tienes algún ejemplar de estos cerca, aprende a reconocer que esta actitud es de las más tóxicas, mi consejo, marca tus límites.

Juzgan constantemente:

Emiten juicios de valor con respecto a las demás personas de forma constante. Critican a los demás por cualquier razón sin tener en cuenta sus circunstancias y el libre albedrío. Y para qué les sirve esto? Para no mirar su propia vida  ni  tener que cuestionarse lo que no les gusta de si. Estos son tóxicos al máximo.

La víctima constante:

Todo lo malo les pasa a estas personas, sufren y se quejan de todo, parece que el mundo entero tuviese un plan de conspiración en su contra. No tienen capacidad para ver lo bueno de la vida ya que están enfrascados en sus “desgracias”. Son personas que pueden necesitar ayuda psicológica pero como no lo reconocen “utilizan” a todos los que están alrededor como “escucha terapéutica”.

El o la manipuladora profesional:

Manejan los hilos de las relaciones a su antojo. Son los que te llaman para quedar contigo porque se encuentran mal y cuando tu vas y les escuchas ni se te ocurra darles un consejo porque acabarás siendo la mala de la historia. Manipulan emociones, fingen lo que no sienten, para que la balanza de la vida se incline a su favor. No es posible mantener una relación sana con ell@s.

El ermitaño:

Esa persona que practica el eterno silencio, si quieres hablarle tienes que llamarlo, si quieres verlo, tienes que ir a buscarlo. No hacen el mínimo esfuerzo por relacionarse, créeme estas personas son muy tóxicas. No podrás sacarlos de su agujero porque en realidad mientras no quieran, no saldrán. No te quedes en relaciones así.

El Controlador o controladora:

Son personas que no dejan espacio a la naturalidad en ningún sentido. Tienen que controlar lo de fuera, que se hace, cómo, qué dicen los demás, cómo visten, qué comen, los horarios…uffff….resulta insoportable estar a su lado porque nunca nada queda ni está lo suficientemente bien. No entres en su bucle porque serás uno más de los que hay que controlar.

Y ¿què podemos hacer ante estas personas?

Marcar límites, pensar en nosotras mismas y en lo que nos conviene. Porque de que sirve tener buen humor y reunirse con alguien que constantemente lo arruina. Tener respeto hacia nosotros mismos es darnos cuenta que podemos elegir, personas y situaciones que nos beneficien, que nos hagan sentir bien, conectados y con  bienestar.

¿Quiere decir esto que tenemos que darle la espalda a personas así? NO. Simplemente aprender a reconocerlas, para no contaminarnos  y no caer en sus emociones negativas.

Es preciso que observemos también nuestros comportamientos, si estoy siendo toxico, ¿para qué me sirve?

AMARSE ES CUIDARSE Y APRENDER A TENER RESPETO POR UN@ MISM@….

Y recuerda si necesitas ayuda no dude en llamarme y venir a consulta.

 

 

 

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