Hola a tod@s!

Un par de meses sin escribir en el blog, como medio mundo he estado confinada en casa por el Covid-19. Confieso que aunque me encanta escribir en mi blog, he dedicado la escritura en estos dos meses a mi misma.

Estar en casa sin la posibilidad de salir es como una metáfora que nos obliga a mirar hacia dentro, no hay posibilidad de escapar de quienes somos y esta experiencia se convierte en la oportunidad de revisar «asuntos pendientes» como decimos en Gestalt. Todas esas situaciones que vamos postergando, dejando inconclusas y que tienen que ver con cada uno y con la relación con los demás.

En el día a día contamos con «poco tiempo» para mirar como estamos, por lo que considero que esta ha sido y es, una oportunidad irrepetible de revisar como estamos, si nos escuchamos o no, cómo nos cuidamos en el descanso, en la alimentación, en los pensamientos y emociones. También como cuidamos nuestro cuerpo y cuanta conciencia ponemos en que somos la persona más importante de nuestra propia vida.

En el confinamiento la sensación de las emociones se dispara, es un sube y baja emocional y es posible que a algunas personas eso les cause ansiedad, miedo, incertidumbre. No estamos entrenados para sentir lo que nos pasa y en cambio si lo estamos para mirar hacia afuera como si lo de fuera fuese nuestra vida.

Mirar para adentro…estar en casa, uno de los aprendizajes de este largo confinamiento. Y en ese espacio sentir lo que nos pasa, estar vivos es transitar por el mundo emocional con lo que sea que estemos sintiendo.

Hay mucho por aprender y mucho por escuchar.

Pedí en mis redes sociales que las personas seguidoras me comunicaran su interés por algunos temas que les gustaría que hablásemos en el Programa La Explanada. La verdad es que en la revisión que he hecho, he sentido como la conexión con las personas tan bonita, acerca de lo que escribo y comentamos con Mara en el programa, es algo que postconfinamiento quiero mantener.

En el título he puesto es posible reinventarse cuando todo pase?

Es una pregunta abierta para cada quien. Yo siento que mas que posible es una necesidad, no es llevadera la vida que teníamos y pienso que la mayoría somos conscientes de eso. Es una necesidad replantearnos cómo hacer las cosas de aquí en adelante y ser más sostenibles en tu relación contigo, con el planeta y con los demás. Cuidar la energía, en todos los sentidos.

Y de esa energía se deprenden hoy estos temas, en los que veremos si es posible reinventarse:

La soledad:

A muchas personas les ha tocado el confinamiento en soledad. Estar solo con uno mismo nos enfrenta a determinados temores, sobre todo en estos momentos cuando la amenaza es una enfermedad.

Es natural sentir miedo, el miedo es una emoción primaria que nos advierte que hay un peligro inminente y que debemos preservarnos.

En nuestra sociedad la imagen de la soledad es una imagen más bien negativa. Vas solo o sola? se pregunta con cierto deje de compasión hacia el otro. Uno de los cambios que puede propiciar la experiencia de estar confinados en soledad es el espacio para «amigarse» con uno mismo. Hay una frase maravillosa que dice «amarse a uno mismo es el principio de un amor que durara toda la vida». Es muy cierto.

Aprender a revisar como nos amamos es algo fantástico que se puede hacer en soledad. Qué me gusta, cómo me gusta, me gusto y cómo me gusto? Mirarnos al espejo con el afán de escudriñarnos, conocer nuestro reflejo y reconocer que podemos amarnos tal y como somos. Dejar de querer agradar a otros y empezar a trabajar en agradarte a ti mismo.

Hay personas a quienes les da terror quedarse solas. Yo misma transité por ese camino. A través de un proceso terapéutico aprendí a apoyarme en mi y empece como una niña que aprende a andar, a descubrir que cosas me gustaban, como quería hacerlas y tomar la decisión de hacerlas en soledad. Sin nadie a mi lado, solo yo. ç

Hay que mimarse a si mismo y para poder hacerlo es imprescindible conectar con nuestra parte cuidadora, darnos lo mejor, las mejores palabras, los alimentos que nos hacen bien, cuidarnos de forma integral, cuerpo , alma y mente. También cuidar nuestro aspecto exterior, es una buena forma de reconectar con la autoestima.

No importa la edad que tengas, la soledad puede ser un regalo para ti si descubres disfrutar contigo mismo. Hay una frase maravillosa de Séneca que dice «La soledad no es estar solo, es estar vacío». Me gusta. Mientras tengas la posibilidad de vivir y activar tus sentidos, no te sentirás solo o sola.

Camina hacia lo que deseas, aunque lleves tus miedos, en el camino se subirán el amor, la ilusión, la alegría y quien sabe si alguna persona que pueda amarte tal y como tu te amas a ti.

Aceptar lo inevitable:

Emn una sociedad en la que aprendemos que todo depende de lo que nosotros hagamos no aprendemos que hay sucesos y acontecimientos en la vida que no podemos controlar. Que forman parte del fluir , de lo que es y no de lo que queremos que sea.

«Lo que es, es». Es una frase que repetía continuamente mi maestro de la Gestalt, Juanjo Albert. Un frase que podemos usar como un mantra para aprender a mirar lo que pasa en el momento presente sin querer cambiarlo o modificarlo. Sufrimos porque no aceptamos y no aceptamos porque sufrimos.

Qué de lo que pasa ahora mismo en tu vida no aceptas? Es bueno revisar la resistencias a lo que es. Porque eso nos va a permitir pasar a la fase de poder mirar, cómo puedes hacer algo bueno para ti con lo que es, en este momento.

Reinventarse también es revisar por qué razón te resistes al presente, en qué tiempo estas viviendo, tal vez en el pasado o en el futuro. Quizás en la fantasía de que a situación o la persona sea lo que no es. Aprender a aceptar es conectar con el amor.

En este confinamiento he retomado algunos libros maravillosos, uno de ellos de Eckart Tolle «Un mundo nuevo, ahora» nos regala en las tres modalidades de la acción despierta, formas de sintonizar con el poder creativo del universo, que son: Aceptación, disfrute, entusiasmo.

En la aceptación nos dice: «Cuando no puedas disfrutar de hacer una cosa, al menos puede aceptar que es lo que tienes que hacer» Esto te ayudará a retomar la responsabilidad de eso que haces o de eso que te está pasando y cambiar la vibración de tu energía hacia la cociencia de lo que el llama «la acción entregada».

Aceptación no es resignación… Y aceptar lo inevitable es rendirse a lo que es y hacer lo mejor que podamos con ello… disfrutando del día a día sin querer cambiarlo todo. Vivir un día a la vez.

Ser positivos ante lo que no podemos controlar:

«No es lo que te pasa, sino lo que eso que haces con lo que te esta pasando». El control de los eventos externos está relacionado a la necesidad de evitar la incertidumbre y que los asuntos fluyan a su ritmo. Pensamos que si estamos «encima» de una situación o de las demás personas los acontecimientos sucederán tal y como los hemos calculado.

Esta forma de vivir, queriendo controlarlo todo, lo que añade es tensíón y estrés a nuestra vida. Para aprender a ser positivos ante lo que no podemos controlar es fundamental por un lado aprender a poner límites, por ejemplo si somos los responsables de que un trabajo salga bien hecho hay que dar las instrucciones de forma correcta e intentar obtener el feeback de la otra persona acerca de que ha recibido el mensaje. Y por otro lado, confiar en que el otro lo hará lo mejor que puede y sabe. O a lo mejor no lo hará, y entonces tendrá que lidiar con sus consecuencias.

La confianza en que todo lo que nos pasa forma parte de un aprendizaje de cada día y saber leer entre líneas lo que cada situación nos aporta, allana el camino para comenzar a hacernos responsables de nuestra propia vida y no de la de los demás. Es muy importan liberarse de la necesidad de hacer que todo lo de alrededor este bien y empezar a pensar, que estará bien si nosotros lo estamos.

De esta situación vivida en el confinamiento saldremos fortalecidos si comprendemos que lo importante se sitúa alrededor de nuestro pequeño mundo y para ello es imprescindible soltar y liberarse de los «grandes asuntos mundiales» en los que no podemos intervenir y dedicarnos a crear espacios de amor, empatía, alegría en nuestra propia vida, que se hará extensivo a nuestros afectos más cercanos.

El cambio empieza por ti.

La pareja en el confinamiento:

Me escribe una persona y me pide que hablemos de cómo la vida perfecta que se muestra en redes sociales afecta a las parejas en el confinamiento.

No es solamente la vida mostrada en las redes sociales la que afecta una pareja en el confinamiento, es la convivencia forzada durante 24 horas los días que dure este recogimiento.

Para que la vida en pareja pueda fluir durante esta larga temporada es fundamental que cada uno pueda conservar su espacio personal, las tareas de la casa puedan estar repartidas y que haya espacios para el amor y la intimidad sin prisas e intentando ser creativos y explorar nuevas formas de acercarnos al otro.

Observar otros tipos de pareja como «modelo» lo que puede añadir es mucha frustración y la sensación de que nuestra pareja no es lo que se espera que sea. Y allí volvemos a la aceptación como tema principal, el otro es como es, no como uno quiere que sea y el camino es, aprender a amarle sus virtudes y defectos.

Un trabajo muy intenso en la vida en pareja es también comprender que el otro, en el día a día de la convivencia nos confronta a aquellos aspectos en los que debemos trabajar de forma personal. Por ejemplo si tu pareja es una persona pasiva y no le gusta el deporte, no intentes obligarle a que vaya contigo a correr un maratón, si lo haces estarás forzado la situación, queriendo controlarlo. Comprende que el deseo de correr es tuyo y agradece cualquier forma de apoyo que el otro decida darte.

Es positivo soltar la imagen de pareja perfecta, cada pareja crea su propio mundo y sus propios códigos. Cuando se hace el verdadero trabajo de compresión, aceptación y amor verdadero la pareja aprende a conocerse y a respetar su propio acuerdo sin tener que compararse con los demás.

Aprovechemos el espacio de tiempo que nos da el confinamiento para reconocer nuestra luz y nuestra sombra, observarnos en el espejo y reconocernos, cuidarnos de verdad, soltar todo aquello que no nos hace bien y aprender a vivir en la incertidumbre para no tener la necesidad de controlar todo lo que pasa en cada momento.

Reinventarse dependerá de la capacidad de cada uno, para poder ser creativos con los recursos que tiene.

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