NIÑO INT

Ya jubiladas, se encontraron Soledad y Alegría, dos mujeres que habían sido compañeras de colegio en la juventud. Al verse sintieron un estallido de emoción y se abrazaron fraternalmente.

Soledad preguntó: ¿Qué tal te ha ido la vida Alegría?.

Y esta le contestó.

– Pues ahora que me lo preguntas….un poco mal. Me he pasado la vida trabajando y no he dedicado tiempo para mí, para disfrutar, no he sembrado muchas amistades por lo que ahora, no estoy cosechando demasiado. En cuanto a mi salud, me han detectado hace poco una enfermedad rara y estoy en tratamiento.

Pero…. cuéntame de ti Soledad.

-Bueno pues yo ya estoy jubilada, colaboro durante la semana en un grupo de apoyo a personas con depresión ya que trabajé como terapeuta durante muchos años, mis hijos son mayores y viven fuera de la ciudad y hoy me siento muy contenta de estar viva.

-¿Cómo lo has conseguido? Preguntó Alegría. Yo siempre he llevado la vida como un gran peso y ahora siento que no puedo más.

Te voy a contar un cuento:

En el país de la confusión, cada mañana, sus ciudadanos amanecían con una nube gris que les llovía por encima. Algunos estaban acostumbrados y no hacían nada para remediarlo. Sin embargo otr@s acudían a un lugar especial, donde había aparcada una caravana, llamada la caravana del amor.

Sólo acudían a ella aquellas personas que sabían que otro tipo de vida era posible, que no se conformaban, que querían vivir y ver la luz cada día.

Pues bien, cada mañana cuando a cada uno le tocaba el turno de entrar en la caravana, le conectaban con un cable que iba directo a su corazón y entonces podían ver al niño o a la niña que fueron, sentir la ilusión y la pureza de sus propias emociones. Cuando les desconectaban el proceso duraba pocos minutos, las personas respiraban mejor y sentían las señales de su cuerpo.

– ¡Ay que curioso!, dijo Alegría, y si era así ¿por qué no se conectaban todos?….

Soledad sonrió.

– Verás, la caravana del amor estaba allí para tod@s, pero sólo quienes en realidad querían estar conectados a la vida y a lo que ello significa: reir, llorar, amar, vivir el abandono y las pérdidas, sentir tristezas, rabias, ilusiónes, pasión, eran los que acudían… Los demás habitantes del país de la confusión no se atrevían a vivirlo todo, sentían miedo y no querían atravesarlo a ver que había del otro lado. Y así continuaron hasta el fin de sus días….

– ¡¡¡¡Ohhh!!!, que triste y hermoso a la vez. Me doy cuenta de la relación con lo que me pasa. Me he acomodado al país de la confusión. Te doy las gracias, tengo ganas de subirme cuanto antes y conectarme a la CARAVANA DEL AMOR.

TODOS SOMOS SOLEDAD Y ALEGRÍA,

PODEMOS SER UNA,

PODEMOS SER LAS DOS.

                                TODOS SOMOS UNO Y A LA VEZ SOMOS TODO.

                                     PODEMOS SUBIR A LA CARAVANA DEL AMOR

                                                              Y ATREVERNOS A VIVIR.

Dalia  Rosas Rosas

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