Esta mañana estoy sentada esperando el tranvía, este momento se ha convertido para mí en un espacio de conexión conmigo y con lo que siento. Hoy me ronda en mis emociones, mi tierra: Venezuela.

Conservo este recuerdo que hoy comparto de forma muy especial. Cuando era pequeña mi abuelo Pacho, me llevaba a su conuco a ver como se sembraba, a cosechar las frutitas, a ordeñar las vacas…Bueno para ordeñar la vaca estaba el amigo Geño, el ayudante de mi abuelo que se sentaba y nos enseñaba como tocar la ubre de la vaca y sacar la leche. De ese recuerdo que conservo con amor me quedo con la abundancia de la tierra en el conuco de mi abuelo, había muchas verduras y frutas, de la generosidad de mi abuelo con las personas que trabajaban en su conuco. Del amigo Geño, un señor amable y trabajador. Era un ambiente de trabajo, abundancia, entrega, generosidad…. Esa es la tierra en la que crecí.

Esta mañana estoy pensativa, mi prima que tiene una niña de tres años acaba de escribir que no hay leche para darle el “tetero” a su nena. En Venezuela no hay leche, ni café, ni harina, ni azúcar, ni aceite. Esto me ronda…. Hace dos días he visto un programa de cómo está mi país, aunque mi madre siempre me cuenta por teléfono, el verlo en la pantalla me hizo sentir una vez más el dolor por lo perdido, por lo que alguna vez fue en mi tierra.

Y el que la pequeña de mi prima no tenga leche, las imágenes que ví de Venezuela y el recuerdo del conuco, mi abuelo y el amigo Geño. Dos realidades que contrastan en mi cabeza. La Venezuela con hambre y la Venezuela de la Abundancia.

En Gestalt hablamos de integrar, cuando los polos se encuentran. En Venezuela desde que yo nací, en 1977 he visto los dos polos, el de la abundancia y ahora el de la miseria… Me pregunto si en mi bella tierra estamos transitando el camino del encuentro. Caminar hacia el centro de la calle significaría aceptar que lo que fue ya no será, más que nada porque ha habido una transformación hacia lo que no queremos que sea… Yo no quiero para  Venezuela el odio, ni la venganza, no quiero el derroche, ni el abuso de los recursos, no quiero el dinero fácil, ni la viveza que nos nos sirve para evolucionar.

Es verdad que ahora siento dolor, he visto el miedo en la cara de las personas, he sentido la tristeza cuando mi prima no puede darle su teterito a su niña, no puedo estar igual cuando siento que hay madres y padres que nunca más verán a sus hijos porque han sido asesinados y muchas cosas más…

Entonces miro de nuevo y pienso en esas tierras poco fértiles en las que de pronto surge un plantita…

foto-resiliencia

 

Pienso en que Venezuela es una tierra con mucha energía y que l@s Venezolan@s también tenemos un poco de esa energía… Y elijo que la mía será para pensar en lo que quiero para mi país, en que esta pesadilla pasará y habrá una reconstrucción y cuando toque rediseñar nuestro país, todos los que hemos tenido que irnos, por la razón que sea, volveremos…

Y PROPONGO A QUIENES QUIERAN UNIRSE A ESTA, MI VENTANA, ELABORAR UNA LISTA DE LO QUE QUIERES EN LA NUEVA VENEZUELA, SUMAR ENERGÍAS POSITIVAS. NINGUNA SITUACIÓN ES PARA SIEMPRE Y LA RESILIENCIA NOS AYUDA A CRECER EN LAS CRISIS.

YO QUIERO PARA VENEZUELA:  PAZ, RETOMAR EL VALOR A LA VIDA Y AL ESFUERZO, SALUD, CRECIMIENTO EN EL AMOR…. YO QUIERO QUE TU Y YO CAMINEMOS POR EL CAMINO DEL MEDIO… EL CAMINO DEL ENCUENTRO.

¿NOS VEMOS ALLÍ?

“LO QUE EMBELLECE EL DESIERTO, ES QUE EN ALGÚN LUGAR HAY AGUA”

 

 

 

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