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Hace unos cuantos días que observo dificultades a mi alrededor. Los cambios en mi entorno laboral están siendo difíciles y con mucho impedimentos.

Algo me dice, que este camino en vez de rosas está lleno de piedras y de espinas. Y ¿qué puedo hacer ante lo que se me pone delante? ¿Que harías tú ante un camino lleno de muchos obstáculos?.

La posición más recurrida sería enfadarme mucho con lo que sucede, pero no…. ya me he dado cuenta que esto no funciona, puedo enfadarme, enrabietarme y la vida sigue su curso. Con lo cual si el enfado existe, lo acepto pero no me instalo en él, ya que no ofrece solución.

Decido darme cuenta de que los “cambios” son impensables en algunas personas. De que en pleno siglo XXI, la era de la incertidumbre, aún los humanos estamos buscardo certezas, “seguridad”, aunque lo obvio es que hoy estamos aquí y mañana no sabemos.

Decido abrir la puerta y dejar entrar a estas dificultades por que estoy segura que detrás de ellas están las soluciones que hoy no puedo ver.  Y también que en cada piedrita que salto mis piernas se hacen más fuertes y si me canso, me paro y respiro.

Lo que me muestra el presente es una oportunidad, disfrazada de lobo y no pienso esconderme bajo la cama.  Si veo al lobo grande y poderoso sigo siendo una niña, si puedo observarlo y aprender de su “presencia” habré avanzado un tanto más en el juego de mi vida.

 

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