Llueve y llueve sin parar… las nubes descargan sobre la tierra su energía contenida… Y viene a mi cabeza la importancia del llanto, la lluvia como el llanto tienen un efecto liberador…

Es lo natural, la lluvia como el llanto forman parte del fluir de la vida. Ante una tensión, una tristeza, una emoción o una alegría intensa, las lágrimas si las dejamos, fluyen como energía liberadora.

En el cuerpo, el permitirse liberar tensiones a través del llanto lleva a una sensación de alivio, de descanso. Y sin embargo, en muchas ocasiones, lo reprimimos, no damos espacio, porque el llanto, en la cultura occidental es signo de debilidad.

Y no… el llanto es lo que es, es la oportunidad de permitirse sentir, liberar tensión. Es fácil ver como los niños lloran sin dificultad, cuando quieren algo, para hacer notar sus necesidades básicas de hambre y sueño. Si, ya no somos niños, lo sé. Y algunos hemos crecido con el mensaje de “No llores, alégrate”, sin embargo hoy la lluvia me recuerda que el llanto y las lágrimas son amables y ayudan a sanar.

“Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas, yo sabía que al fin iba a quedarme desnudo en la ribera de la risa” Roque Dalton.

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