En ocasiones damos por supuesto que todo lo que somos, tenemos y hemos conseguido no es suficiente.

Se convierte en necesidad ser más, tener más, poder con más de lo que hacemos, es entonces cuando aparece lo que llamo el principal enemigo del agradecimiento: La queja.

Cuando no puedes  darte cuenta  o no reconoces todas las cosas buenas que tienes a tu alrededor, puedes tender a expresar tu insatisfacción constantemente, reflejando lo que sientes que te falta o no puedes ver de forma positiva.

La queja constante en contraposición a dar las gracias, tiene efectos muy negativos en tu día a día. Alguno de ellos puede ser que entras en una espiral en la que nada te satisface, no puedes ver el lado bueno de las cosas y te conviertes en una persona que cansa tanto ti mismo como a los demás.

«Como es adentro es afuera», esta frase viene a decir que puedes reconocer tu estado anímico tal y como te expreses o veas el mundo. Por ejemplo si no estas conforme con el lugar en donde vives, no te gustarán tus vecinos, y tampoco te sentirás a gusto en tu propia casa. Esto que es un ejemplo muy sencillo nos ayuda a reflejar como si no puedes ver lo bueno, te centrarás en lo negativo y comenzará el espiral de la queja.

Como siempre, en la vida consciente es posible elegir otro camino y es el que hoy te propongo.

El agradecimiento permite que entres en una energía en la que podrás centrarte en lo positivo y lo bueno que hay en tu vida,  a la vez que pueda hacerse más claro con lo que no estás conforme para que puedas cambiarlo.

Te presento algunas ventajas de agradecer cada día en la vida:

Te das cuenta de tus fortalezas:

Cuando puedes dar las gracias por lo que para tí tiene valor: la salud, familia, trabajo, pareja, relaciones, conectas con lo positivo de tu vida.

Todos en algún momento podemos sentir que un aspecto de la vida no está tal y cómo deseamos, sin embargo si ponemos el foco en lo que nos va bien le quitamos fuerza a la insatisfacción y por si solo, encontrarás un camino para esa área que quieres que mejore.

Por ejemplo cuando se trata de una familia, si te pasas el día enfrentándote o discutiendo con tus hijos y no valoras lo positivo que tienen y agradeces por ello, cada vez verás como mayor lo que consideras como defectos y esto repercutirá en tu relación con ellos y es probable que en tu  pareja, sea  o no el padre/madre de tus hijos. Es decir esa insatisfacción arrastrará a otras áreas cercanas.

Si en cambio decides darte cuenta de que estás aprendiendo en ese momento acerca de ti, por ejemplo a tener paciencia, a poner límites, a no discutir ni gritar y dar las gracias por lo que cada día vas mejorando, gracias a tus hijos, verás como hasta la actitud de ellos hacia ti cambia y lo de alrededor se vuelve armonioso, sin forzar.

Empiezas a habitar el cuerpo:

Cuántas veces al día dedicas un momento a revisar tu salud, tu estado corporal y darle espacio a eso.

Tenemos un cuerpo con todas sus partes y no somos capaces de agradecer poder hacer uso de la corporalidad y todo lo que ello conlleva, podemos movernos, disfrutamos de los sentidos, respiramos y gracias a ello tenemos la vida. Damos por sentado que eso es así y no le hacemos ni caso.

Solo te das cuenta de la importancia de cuidar el cuerpo cuando te enfermas, la enfermedad es en muchas ocasiones la mensajera de que algo no anda bien en tu vida. Te obliga a parar, a estar quieto y eso solamente puedes hacerlo cuando no puedes más.

Es necesario aprender a dar gracias por disfrutar de una buena salud y cuidarla. ¿Qué puedes hacer por ti cada día para fomentar esto?

Quizás dedicarte unos minutos al empezar el día, estirarte o en algún otro momento hacer ejercicio. Darte pequeños descansos a lo largo de la jornada y aprovechar para conectar con tus sentidos, qué ves, qué tocas, hueles, escuchas, saboreas. Tomate el café despacio y date cuenta como cada día descubres algo.

Aceptar lo que es:

Una de las grandes luchas del ser humano es cambiar lo que hay en el presente, en ello se pierde mucha energía ya que ocasiona enfados, frustración, tristeza, miedo, rabia. El presente es lo que es, aunque queramos que sea de otra forma.

El agradecer una situación que estés viviendo en el aquí y ahora te permite sacar el aprendizaje para ti, madurar y evolucionar.

Si por ejemplo estás en un momento de ruptura amorosa y te resistes, tus heridas tardarán mucho en sanar. Aceptar es, darte cuenta de que lo que te pasa es lo mejor para ti, quizás esa no es la persona con la que puedes ser feliz, hay algo que no funcionó y no conviene a tu vida.

Dar gracias por lo vivido y por el aprendizaje te permitirá ver, qué pusiste de más o de menos en esa relación. Sentir tu vulnerabilidad y tu propia compañía te hará mas seguro y confiado en tí, por lo que una nueva relación será posible cuando hayas superado el dolor y no buscarás el típico «un clavo saca a otro clavo» por miedo a quedarte solo o a no poder establecer nuevas relaciones.

Se trata de comprender y aceptar los propios procesos de la vida y dar gracias por ello.

Recuerdo que una vez me rompí la fibras del gemelo y no pude moverme durante un mes, Un cambio importante llegó  cuando comprendí que esos días fueron un regalo de la vida y agradecí por ello, pude descansar realmente, sin la necesidad  de hacer más cosas que cuidarme, Y a partir de allí vino una fase creativa muy importante para mí.

Aprovecha esta época del año y haz una lista:

La navidad y  el final de año es una época esplendida para iniciarse en la sana costumbre de agradecer.

Estamos más sensibles, mas abiertos y puede ser que los encuentros familiares remuevan parte de nuestras emociones o las historias de la propia vida, entonces coge un papel, lápiz y escribe (puede repasarlo mes a mes).

Coloca todo lo bueno que te ha pasado, lo que ha hecho conocerte, ser mejor persona, no temas incluir acontecimientos que hayan sido dolorosos, eso te permitirá trabajar tu vida hacia el perdón, ya que es importante soltar lastres cuando va a empezar un nuevo año.

También podrás ver en qué te sientes fuerte y en qué aspectos eres vulnerable y aprenderás a cuidarte.

En adelante podrás dar las gracias por conocerte de verdad.

Comprométete a celebrar tus logros:

Haz de cada uno de tus avances un momento de satisfacción y da gracias por ello.

No le quites valor a  lo que vas consiguiendo en tu vida, si por ejemplo eres una persona que le cuesta estar en silencio, que necesita el ruido para evadirse, regálate momentos de calma como un antídoto a tanto ruido y cuando estés en silencio agradece ese momento.

Contrario a lo que a veces pensamos, para poder conocernos bien, hay que observarse en los aspectos conocidos y desconocidos. La luz y la sombra de cada uno y agradecerlo. Sin no hubiese noche  no valoraríamos la luz del día de la misma manera.

Si eres un a persona alegre, permítete observarte en la tristeza, si eres solitario, regálate el poder compartir con otras personas, no se trata de cambiar las cosas si no de observarte y conocerte, los cambios vendrán por si solos.

Piensa en abundancia:

Te regalo esta frase «Mi mundo contiene todo lo que necesito para estar bien, ser feliz y lo agradezco»

Ponla en lugar visible para tí cuando te vengas pensamientos de escasez (económica, relaciones, Trabajo, deseos, creatividad, etc…)

Es una frase que permite atraer lo que necesitas en cada momento, la palabra crea realidades cuando nos expresamos de forma sincera y con amor.

Y por sobre todas las cosas, valora y agradece cada momento que puedas vivir contigo y junto a tus seres queridos.

El futuro lo creas con cada acción del presente y con el agradecimiento creas realidades positivas para tu vida.

 

Feliz Navidad y que en 2019 podamos seguir compartiendo y aprendiendo!!

 

 

 

 

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