Erase una vez una cocuyo que vivía viajando por todo el mundo. Una tarde de mucho viento, decidió refugiarse en una cueva que encontró bajo tierra. Apenas entró en aquella oscuridad su reflejo iluminó toda la estancia, pudo ver otros seres vivos que se arrastraban en la tierra y que quedaron muy sorprendidos con tanta luz.

Algunos, se alegraron de su presencia,  otros se enfadaron de que hubiese venido el pequeño insecto a iluminar la estancia. El cocuyo se presentó y dijo: Hola a todos me llamo ESENCIA y vosotros quienes sois, ¿habláis el mismo idioma que yo?

Algunos gusanos sonrieron, parecían contentos de que alguien diferente hubiese entrado por allí, pero ninguno se atrevía a hablarle ya que el gusano padre no estaba en la cueva… El cocuyo ante aquella acogida fría y distante, decidió sentarse en una esquina y estaba tan cansado que se quedó dormido.

Al despertar, sintió que no podía moverse, se dió cuenta de que todas sus patitas estaban atadas a unos palos y que delante sólo podía ver la cara de un gusano anciano que le dijo: ¿Quién eres y que has venido a hacer aquí?

El cocuyo respondió: soy ESENCIA y he llegado aquí para refugiarme del viento,  viajo por todo el mundo e ilumino espacios oscuros, desconocidos. No temáis, si no queréis que esté aquí me iré, pero ¡soltadme!, tengo una misión que cumplir y no puedo detenerme.

El gusano padre contestó: no puedes irte, el viento continúa afuera y se te vas ahora, morirás. Entonces ESENCIA dijo: No, yo no moriré, mientras  algún alma se haya iluminado con mi presencia, siempre estaré vivo.

Todos quedaron sorprendidos y extrañados de aquel insecto que no tenía miedo, a decir verdad, la gran mayoría que habitaba en la cueva no daba crédito….un ser vivo con luz propia y sin miedo.

Convocaron a un consejo urgente entre los habitantes de aquel lugar, ya que un grupo de varios gusanos quería sacrificarle, otros optaban por no hablarle ni contestarle a sus preguntas, otro grupo se acercaba a el para hablarle  y escuchar sus historias. Estos últimos estaban trazando un plan, dejarlo escapar, entendían que en el fondo, lo que les gustaría sería volar con él, pero les faltaban alas.

En el consejo intervinieron:

Envidia: ¡Matadle, nunca ninguno de nosotros conseguirá tanta luz y no podemos dejar que ilumine tanto la cueva!.

Orgullo: Por mi que se muera no puedo soportar que alguien más luminoso que yo viva en el mismo lugar.

Soberbia: Es tan insignifcante, que la poca luz que irradia no ilumina ni por donde pasa.

Gula: Que nos ilumine toda la noche para el festín y luego lo matamos.

Mientras tanto, cerca de ESENCIA, una pequeña oruga empezaba a sentir cambios y dijo: ¡Ohhhh algo me pasa, me estoy transformando y siento….siento alas… puedo volar…yujuuuu!..

El resto de insectos quedó alucinado, pensaban que ESENCIA lograba milagros y en lo que llegaron los miembros del consejo decididos a matarle, algunos se interpusieron y  le soltaron las patitas atadas.

El gusano padre dijo: ¿QUE OS PASA? ¿Vais a defender a un extraño? y una de las orugas presentes dijo: Si, ¡queremos aprender a volar, queremos salir de la oscuridad y no tener miedo!.

Los miembros del Consejo: Envidia, orgullo, soberbiay gula no daban crédito a lo que veían. En el fondo, algo dentro de ellos se iluminaba con tanta luz.

Esencia pudo despedirse de quienes le cuidaron y escucharon durante esos días y voló hacia otros destinos. En aquella cueva, después de su paso nada fue igual, no todos sentían miedo, algunos sólo tenían ganas de volar y descubrir cosas nuevas.

NUNCA LA OSCURIDAD VENCIÓ A LA LUZ, Y EN CADA ZONA QUE SE ILUMINE DENTRO DE NOSOTROS HAY LA OPORTUNIDAD DE ESCUCHAR LA ESENCIA, DE QUIENES SOMOS EN REALIDAD, DE LO QUE QUEREMOS, DE LO QUE NECESITAMOS Y DE LO QUE NO NOS SIRVE PARA VIVIR.

Dalia Rosas Rosas.

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