Si algo es necesario cambiar en el camino de la igualdad, es la idea de masculinidad tradicional. El hombre que se dedica íntegramente al trabajo, que no conecta con sus necesidades emocionales ni las de su pareja, que se siente por encima de las mujeres y lejos de las tareas domésticas está en esta época, en desfase.

Bien sea por la necesidad de apartarse de ese modelo antiguo, por la necesidad de conectar consigo mismo, con la pareja, con los hijos o con los amigos verdaderos, las nuevas masculinidades permiten a los hombres ser más libres de mostrar sus emociones y alejarse de los viejos patrones de agresividad y dureza.

Cómo llegamos a hablar de las nuevas masculinidades:

Cómo ya hemos dicho se va rompiendo poco a poco con la imagen de un hombre con modelo único, que se ocupa del ámbito público, desconoce las tareas del hogar, no se hace cargo de las tareas básicas del cuidado de los hijos, ni de la familia en general, tampoco se interesa demasiado por las necesidades emocionales de quienes le rodean y se va dando paso a modelos de hombre que nada tiene que ver con esta imagen.

El feminismo ha contribuido mucho a esto, las mujeres desde sus reivindicaciones piden dejar de estar en lo privado, salen al mundo laboral con la misma formación que los hombres y exigen compañeros que compartan las responsabilidades a la par.

Esta liberación femenina, justa y necesaria, ha permitido también al hombre liberarse de la armadura de «los chicos no lloran» o «los hijos son de la madre».

Hay una nueva masculinidad que quiere compartir, hacerse cargo, sentir, acompañar a la par y no ser ni sentirse por encima de sus parejas.

Cual es el camino de las nuevas masculinades?

Conectar con las propias emociones:

Es necesario enseñar a los niños desde pequeños que el mundo emocional también forma parte de ellos. Para esto la educación es fundamental, educar en igualdad es saber que las emociones no conocen de género y no hay porque permitir la aparición de una emoción según sea niño o niña.

Cualquier menor pueden sentir amor, empatia, ternura, alegría rabia, enfado, tristeza y es fundamental que los padres y madres mediante la comunicación, le permitan y le fomenten que puedan expresarse.

Algunas de las demandas de pacientes masculinos que llegan a consulta están relacionadas a que no reconocen sus emociones, no saben ser asertivos, ni comunicarse. Esta disfunción, que es posible entrenar y mejorar, es el resultado de crianzas con poca motivación a la expresión de emociones ni a la comprensión y escucha de las emociones de otros.

Es imprescindible cambiar la imagen y los prejuicios acerca de la masculinidad y la expresión de emociones, para poder dar un paso más integrar lo femenino y lo masculino en la vida de los hombres.

Atender a los propios cuidados y a los de otros:

En las nuevas masculinidades el hombre está pendiente de su propio cuidado, tanto externo como interno. Cuida su aspecto y su imagen desde una nueva consciencia, en la que puede estar tanto la necesidad de sentirse bien consigo mismo como en la de atraer a otr@s.

La diferencia está en hacerlo desde lo que se quiere y no desde lo que les dice su madre o pareja. Hay una madurez cuando se elige, desde lo externo, pelo, ropa, calzado, hasta lo que tiene que ver con lo interno, alimentación, ejercicio físico, necesidades emocionales.

Y hay un cambio muy importante en lo referido a los cuidados, el hombre actual quiere participar en la crianza de sus hijos e hijas, en la compra, la elaboración de los alimentos, el cuidado del hogar y lo referente a las tareas domésticas.

También piden la conciliación y poder compartir los tiempos de ocio y tiempo libre con los hijos, si los hay.

Y en esto es fundamental que las parejas cedan espacio, que aprendan a dejar que sean ellos los que se hagan cargo y se ocupen del ámbito doméstico, para que deje de ser algo exclusivamente femenino.

Compartir espacios de intimidad real:

Es necesario relajar a necesidad de impactar en la parte sexual. conectar más con la ternura y con la piel del otro o la otra. Escuchar y sentir, permiten relaciones de mayor calidad en la vida de hombres y mujeres. Acercarse a la pareja sin tener encima el peso de las expectativas, dejar fluir lo que surja sin tener que dejar un listón como les han enseñado. 

En la actualidad un hombre que sabe escuchar sin juzgar y comprender lo que el otro o la otra le dice marca la diferencia con el modelo patriarcal masculino.

Y es necesario puesto que sólo es posible el cambio en tanto sea posible que los hombres se escuchen también entre ellos, por eso yo creo que es más que necesario los grupos de apoyo entre hombres. Trabajar lo que necesitan desde la perspectiva de la mirada de sus iguales, como también hemos hecho las mujeres.

Aprender a pedir lo que necesitan:

Es necesario que los hombres puedan tener el espacio para sentir lo que necesitan y poder expresarlo. Cambiar la imagen de persona que no pide ayuda, que provee de todo por la de una persona real con sus propias necesidades, deseos y dificultades.

No se es más blando por decir no puedo o no se hacerlo. En muchas ocasiones encuentro en consulta que los hombres tiene serias dificultades para expresar sus deseos reales, más allá de complacer a las parejas, muchas veces no saben cómo decirlo o hacer ver al otro o la otra lo que quieren y lo que no quieren, sin que la pareja lo tome como un rechazo.

Las nuevas masculinidades también están muy relacionadas a poder comunicar desde la tranquilidad y la calma lo que quieren o necesitan, antes de ceder o plegarse a los deseos de los amigos, familia o pareja.

Y esto requiere educación, entrenamiento, desaprender viejos patrones, no tener miedos, buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

Una nueva masculinidad es imprescindible para que la igualdad sea real, y para ellos los hombres necesitan salir de su armadura y acercarse al mundo de las emociones y el contacto con las propias necesidades.

Realizar actividades en calma:

Para aprender a conectarse consigo es necesario meditar, relajarse, asistir a actividades que permitan estar en silencio, escuchando el propio cuerpo y sus emociones.

También son muy positivas las actividades creativas, pintar, escribir, tocar algún instrumento, son experiencias que movilizan el centro energético de crear, necesario para activar el cuidado propio y de los demás.

Es tan positivo actividades que les permitan drenar sus inquietudes como aquellas que les hacen mirar hacia adentro, viajes en solitario y retiros de meditación. Allí donde se rebaja la armadura se encuentra la ternura y el contacto consigo mismo.

 

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