Las relaciones son una de las razones por las que frecuentemente más personas acuden a consulta terapéutica, buscando la fórmula para mejorar su propia relación bien sea de pareja, con los padres, con los hijos, compañeros de trabajo y otros.

La relación con el otro es una oportunidad para aprender mucho acerca de nuestro propio carácter, de cómo nos comunicamos, expresamos nuestros deseos  o nuestros enfados, aquello que nos frustra o nos da alegría y el cómo conseguimos conectar con la empatía del otro..

Las dinámicas relacionales nos permiten aprender, si somos observadores, de cual es la mejor forma de establecer una buena vida, respetuosa con uno mismo y con los demás. Para ello se hace necesario que crees tu propia receta de lo que para ti es una relación buena, que sume a tu vida y te aporte buena energía para seguir adelante

Yo digo que todas las relaciones son de crecimiento, las que has vivido con dolor te dejaron un aprendizaje, las que vives con amor y felicidad te dan la energía para seguir cada día.

Para mí hay algunos ingredientes importantes que se encuentran con frecuencia en las relaciones que funcionan, y hoy los comparto contigo:

Relaciones que funcionan, programa “La Explanada”

Comunicación – Escucha:

No por el hecho de hablar somos escuchados. En las relaciones que funcionan se aprende a decir las cosas sin herir al otro.

Es una necesidad que la comunicación se haga de forma consciente porque en ello radica un porcentaje alto del éxito en una relación. Y para ello el que habla debe expresarse desde lo que le está pasando o sintiendo con lo que el otro hace o dice y no culpando al otro de su insatisfacción, porque esto lo que hace es poner a la defensiva al que escucha.

Un ejemplo puede ser explicar “Me gustaría que vinieses conmigo a la fiesta porque me la paso bien contigo” en vez de decir “Como no quieres venir a la fiesta conmigo lo pasaré fatal”. Como vemos las primera frase denota un deseo, la segunda denota culpa y dependencia.

Si te haces consciente en la forma de comunicar, te darás cuenta cómo tus relaciones pueden mejorar ya que algo importante es que puedas conseguir un espacio para hablar con esa persona y escuchar lo que a el o ella le pasa. Cada uno tenemos una forma diferente de comunicarnos y para conectar es necesario aprender la de los otros.

Para ello una herramienta imprescindible es la escucha, deja de dar por sentado que lo que tu piensas es lo que es y empieza a escuchar lo que al otro le pasa. Aplica para todo tipo de relaciones, las de pareja, amistades, conocidos, compañeros de trabajo y en las relaciones de padres/ madres con los hijos.

Un ejemplo muy frecuente es por parte de padres, dar por sentado que nuestros pensamientos y estructuras tienen que ser los mismos que los de nuestros hijos y no damos espacio a ellos se expresen. Entonces ocurre que las relaciones cada vez se van haciendo más difíciles porque no sabemos de qué manera conectar con ellos.

Deja tiempo para escuchar, y para ello es clave un espacio donde la atención se centre en la conversación, alejado de estímulos como la tele o distracciones que no permitan sentir la presencia en la escucha. Evita juzgarles y solamente escucha, verás como esta actitud de respeto, mejora la relación.

Rescatar una buena comunicación también requiere un ejercicio que incluye el no juzgar y esperar que el otro se exprese sin interrumpir para querer dar nuestras propias razones. Una señal que puede alertarte de que hay que empezar a cuidar esa relación es el miedo a la intimidad, a quedarse a solas con esa persona sin saber que decir, también cuando la presencia del otro te provoca rabia es el momento de preguntarte que puedes hacer para mejorar esa comunicación.

¿Puedes empezar a crear tu propia receta de comunicación?

Evitar las expectativas:

Una de las causas que generan más frustraciones en las relaciones es, tener expectativas. Y tu dirás, pero si esto es inevitable!!

Conforme vamos teniendo experiencia de vida descubrimos que lo mejor es no hacerse ideas de lo que va a ocurrir, porque ante 1000 escenarios que crea nuestra mente, el presente nos muestra el escenario 1001, es decir, aquel en el que nunca pensamos.

Cuando colocamos nuestras expectativas en una relación, del tipo que sea, añadimos una carga emocional que en vez de permitir que fluya, atasca lo que sucede.  Y esto es así porque a la primera que no sucede lo que esperamos, nos cerramos a comunicar, a aceptar que las cosas son como son y no como queremos que sean.

Por ejemplo si yo soy una persona que siempre colabora con mis compañeros de trabajo cuando lo necesitan, inclusive cuando ellos ni lo han pedido, Voy a esperar que cuando yo lo necesite ellos hagan lo mismo. Y esto puede que sea así o puede que no, dado que si yo no lo pido a lo mejor los demás no saben cuando necesito ayuda. No quieras que el otro adivine lo que deseas, exprésalo.

Dejar  de tener expectativas nos ayuda a vivir con menos carga emocional y a los que están  a nuestro alrededor les hace más libres. Aprendemos a vivir en el presente sin más que lo que va surgiendo.

Los caminos que tu has recorrido no son los que recorrerán los que te acompañan, si no lo desean. Disfruta del camino de la vida y deja que quienes caminan a tu lado también lo hagan, sin esperar a que piensen o lo hagan como tú.

Acepta y no compares:

Todas las personas tenemos la fantasía de una relación ideal. Y esto ocurre así porque aunque seamos adultos seguimos manteniendo el ideal de un romance, de unos padres, de los hijos, etc… Y eso que cuando somos niños nos hace soñar, cuando somos adultos nos hace sentir mucha frustración.

Una relación es perfecta cuando te permite expresarte, revisar lo que te pasa con lo que otro hace o no hace, cuestionarte lo que crees, amar y sentirte amada.  Pensamos que la perfección es no tener problemas, discusiones y tener la razón y no… eso no nos permite evolucionar.

Es por eso que cada relación es como un libro que se empieza a escribir desde la página 1, no existen dos relaciones iguales. Si tienes un modelo de relación en tu mente y lo que estás viviendo no se corresponde con eso, quizás sientas frustración. Es importante que aprendas a ver al otro como es y no como tu quieres que sea.

Aprende a valorar al otro no solo por sus virtudes sino también por sus defectos porque es seguro que tu también tienes los tuyos y el amor crece cuando aceptamos al otro tal y como es.

No compares tu relación con ninguna otra, porque ese libro que es tu relación sólo lo escribes tu y tu pareja, tus amigos, tus hijos, ya sabes que no hay dos iguales. Tampoco permitas que otros te comparen.

En las relaciones que funcionan las personas se sienten amadas por como son, sin querer cambiar a lo que no son, y cuando amas así, si el cambio es necesario lo empiezas desde ti, sin exigir…y ocurre que todo se reajusta a favor… Compruébalo.

“No pongas todos los huevos en la misma cesta”:

Hace muchos años leí en el libro “Los secretos de la felicidad” del Doctor Luis Rojas Marcos, esta frase que me pareció divina para explicar que en la relaciones también es necesario diversificar.

Si le apuestas toda tu energía a una relación, del tipo que sea, esto acabará por agotar las reservas. Si puedes elegir (y todos podemos, basta querer hacerlo), elige poner en tu cesta no sólo tus relaciones, si no también todo aquello que te gusta, tus proyectos personales, tus hobbies. No permitas que una relación sea el completo sentido de tu existencia, porque esto lo que ocasiona es querer controlar y manipular para que sea como tu deseas.

En cambio cuando en nuestro presente nos desarrollamos en estudios, trabajo, tiempo libre, proyectos, no tenemos la necesidad de centrarnos exclusivamente en una relación. Busca evolucionar en lo que te hace crecer y disfrutar y en ese sentido, tus relaciones fluctuarán de forma más positiva. ya que el tiempo que dedicarás será de calidad, pudiendo atender tus necesidades y las del otro.

Ama y aprovecha el tiempo

“Cuando descubres que lo que te vas a llevar es lo vivido, empiezas a vivir lo que te vas a llevar”

Decide cómo vivir tus relaciones, aquello que te hace feliz y si no lo tienes o no conoces que es lo que quieres, Hazte preguntas ¿Qué me gusta de esta relación? ¿qué no me gusta? Sopesa los pros y los contras. Observa si de eso que vives como algo negativo estas aprendiendo ¿Qué estoy aprendiendo de esta situación?.

Aprovecha el tiempo para saborear el camino de tu vida y no conviertas tu vida en una lucha, no quieras controlar y tampoco permitas que te controlen o te manipulen. Descubre cómo si estás feliz y  satisfecho con tu vida no tienes  la necesidad de forzar nada de los otros. Tu energía fluye y son los otros quienes desean estar contigo.

Disfruta de cada relación y aprende del amor y del perdón. Todo aquello que te hizo daño te permitió aprender, agradécelo y déjalo atrás. Cada relación es distinta e inclusive en una misma relación se suceden etapas, dependiendo de la edad y del ciclo de vida por lo que cuando hacemos el trabajo de sanar lo vivido y dejarlo atrás podemos seguir de una forma más saludable.

Ya tienes algunos ingredientes de las relaciones que funcionan. ¿Te atreves a crear tu propia receta?

“Nadie tiene el poder de hacernos infelices ni tampoco de hacernos felices, porque la felicidad es un estado interior que no depende más que del grado de armonía de cada uno con el latido de la vida”

Joan Garriga.

 

 

 

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