otoño 1

En mi familia aprendí la importancia de celebrar en ocasiones especiales, para agradecer la vida y a practicar rituales para abrir paso a una nuevas etapas en la vida. Esta nueva etapa la puede marcar el fin de un ciclo, la muerte de algo o alguien, las estaciones, las despedidas y un sinfín de acontecimientos.

Recientemente asistí a la celebración del Otoño, organizada por mi amiga Belén Martín, psicóloga experta en ecopsicología, una nueva corriente cuyo mensaje es que los humanos podemos llegar a nuestra esencia, si reconectamos con la naturaleza.

El re-conocernos se inicia en el re-conocimiento de que somos parte de un universo y de un planeta que es la tierra, y que es este y todos los elementos (Tierra, aire, fuego, agua)  los que nos proveen de la energía para vivir.

Un grupo de unas 20 personas cantamos y danzamos alrededor de una espiral mágica en la que cada uno entramos para buscar elementos, piedras, flores, velas que representasen las peticiones para esta nueva estación.

El otoño indica recogimiento, volver al interior, la luz de sol disminuye por lo que tenemos que descansar antes en la noche. El ritual nos ha permitido hacer consciente la energía del otoño y para mí, un compromiso de disminuir el ritmo corporal y atender a los mensajes que mi cuerpo me da.

Pude sentir alegría colectiva, todas las personas que estábamos allí elegimos estar, elegimos celebrar y en la medida que pusimos la intención de sentir la energía del otoño,  los cantos y las danzas fluyeron de forma natural.

La energía y la intención que ponemos en el ritual tiene que ver con el flujo de la vida, hacemos peticiones para mantener la confianza en que no estamos sol@s, en que hay otros entes que nos guían por el camino y que todo lo que nos regala el presente es lo que necesitamos para crecer.

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