Comprender y escuchar el propio cuerpo es uno de los retos de la vida en consciencia. Estamos rodeados de mensajes externos, publicidad y presiones acerca de que hay que mantenerse bien, a ser posible con un cuerpo modelo que puedas lucir en cualquier momento del año, pero es esto suficiente para estar y sentirse bien?

Aprender a conocerse y amigarse con el propio cuerpo es uno de los mejores caminos para sentirse bien con uno mismo.

Hoy hablaremos de la importancia del darse cuenta con respecto a lo que beneficia a tu propio cuerpo y lo que no y como es posible practicarlo.

Alimentos:

Los alimentos que consumimos son una parte importante de nuestra salud, es por eso que resulta tan tentador realizar dietas y regímenes alimenticios que permitan que te puedas mantener en lo que puedes considerar tu «peso ideal».

Sin embargo es necesario tener cuidado y no caer de forma obsesiva en la necesidad de orientar la propia alimentación a una dieta perenne. Resulta menos angustioso pensar que tipo de alimentos le convienen más a nuestra salud. Consumir verduras, alimentos sin grasas saturadas, frutas, y todos los alimentos que puedan formar parte de una dieta equilibrada es mejor que estar continuamente a dieta.

Qué ocurre cuando aun estando en dietas no perdemos peso y sentimos la sensación de vacío en el estómago?

Para que el cuerpo se encuentre en equilibrio no es suficiente alimentarse bien. El ansia por comer puede servir en muchas ocasiones para llenar otro tipo de «vacíos» que no son solo los alimenticios. Date cuenta si la necesidad de comer surge verdaderamente por hambre o simplemente porque no encuentras que hacer, te sientes solo o sola, no realizar actividad física, , estas ansioso/a, etc…

Es bueno poner consciencia también que la realización de muchas dietas «sin los resultados esperados» lo que añade es un plus de frustración y sensación de fracaso a tu vida. Es preferible aprender a conocerse el propio cuerpo y ser sincero contigo mismo acerca de que alimentos te convienen y cuales no.

Pensamientos:

Los pensamientos repetitivos generan un cansancio también en cuerpo. Si durante el día permites que sea tu mente la que guíe cada momento es posible que  te pierdas de las cosas sencillas, ver el amanecer, dar gracias por un nuevo día,  disfrutar de tus seres queridos.

Es necesario cambiar los patrones de la programación de la mente cuando están enfocados a pensamientos negativos: todas las veces que piensas que no podrás, que eso no es para ti, que nadie creerá en tu proyecto, que no encontraras a una buena pareja, la  mente te lleva nuevamente a la sensación de fracaso con la consecuente paralización de tu cuerpo.

El cuerpo no encuentra la energía necesaria para avanzar si la mente se llena de pensamiento negativos.

`Proponte elevar esa energía y repetirte mensajes como: puedo hacerlo!, me lo merezco, creo en lo que hago, confío en mi, me amo.

Emociones:

Albergar en el alama y el corazón rencores, rabia, penas, dolor sólo te llevará a desconfiar de ti mismo y de los demás.

Difícilmente se cuenta con una buena salud  si tus pensamientos y emociones son negativas. Mira a tu alrededor y date cuenta de por qué cosas puedes dar gracias en tu vida. Es muy sorprendente pero en los lugares en el mundo donde las personas practican la generosidad (EL DAR) son mucho más felices y agradecidos. Da lo que tengas pero primero  a ti mismo. Regalate una sonrisa al empezar el día. proponte descubrir la calma y la paz cada mañana y para ello no vayas corriendo a todos los sitios.

Cuando sientas que tus emociones están al limite es el momento de hacer pausas y resetearte. No te trates con tanta exigencia porque lo que te xijas a ti misma será lo que exijas a los demás y eso te producirá mucha tensión en tu cuerpo.

Trata a tu cuerpo como si fuera tu mejor amigo o amiga:

Piensa por un momento, si tu cuerpo fuese tu mejor amiga como le tratarías. Quizás le darías lo mejor que tienes en casa, los mejores alimentos, el mejor descanso, le darías buenas palabras, ratos de escucha y mucho amor.

Si ponemos atención en cómo tratamos a nuestro cuerpo descubrirás que es el gran desconocido, nos enseñan primero a cuidar de los demás cuando la enseñanza debería ser cuidar primero de nosotros mismos para poder cuidar de otros.

En eso consiste un cambio importante de la vida en consciencia, apreciar nuestro propio templo que es el cuerpo y darle los cuidados necesarios para habitar de la mejor manera en el.

Practica al menos una actividad física:

Un cuerpo sin movimiento se convierte en un cuerpo cuya energía se va a los pensamientos. Cuida tu rutina y dale a tu cuerpo ejercicio y oxígeno, no te conformes con estar en el sofá en tus ratos de descanso e invierte un poco de tu tiempo en practicar alguna actividad física que te guste: puede ser andar, correr, bailar, hacer yoga, pilates, zumba, crosfit, etc. Hay una especialidad para cada tipo de persona, encuentra la que te genera bienestar y satisfacción.

Descubrirás que cuando practicas deporte te encuentras mas conectado contigo mismo.

Descansa:

Realiza pequeñas pausas durante el día y descansa. una pausa de cinco minutos y respirar sirve para afrontar el día con un cuerpo más relajado y conectado contigo mismo.

Es muy recomendable una siesta de pocos minutos, 20 o 30 es suficiente para que tu cerebro y tu cuerpo realicen una parada necesaria para recargarse.

El descanso nocturno también es clave para una cuerpo saludable y un estado de ánimo que te permita afrontar el día con alegría y entusiasmo.

Agradece:

Practica el agradecimiento cada día hacia tu cuerpo. Verás resultados fabulosos en poco tiempo, atrévete a ser alguien que es feliz y satisfecho con su cuerpo, tenga la forma que tenga, sea como sea, es el cuerpo con el que vives y el que te permite la experiencia de estar en el aquí y ahora.

Observa como cuando las personas no aman tienen la tendencia a abandonar, eso es lo que pasa con el cuerpo. Si piensas que lo cuidas para agradar a otros llegará un momento en que tiraras la toalla, siente como lo que haces por tu cuerpo lo estas haciendo por ti, por tu salud y tu bienestar.

El cuidado del cuerpo refleja la conexión con nuestra propia consciencia e intuición. Trabaja en tu darte cuenta y verás como tu salud y tu cuerpo te lo agradecerán.

«Practica la dieta de la alegría una sonrisa cada mañana y un agradecimiento al final del día»

 

 

 

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