¿A que sabe hoy tu vida?.

La mía tiene sabor a mango, una fruta tropical que desde muy pequeña comía en mi tierra, la Isla de Margarita.

Caminando por el supermercado y poniendo atención en la fruta, descubrí que había mangos. Como nací en el caribe debo decir que las frutas tropicales me chiflan, por lo que encontrar alguna aquí en España que tenga aspecto apetecible, para mí es más que un manjar divino.

Pues bien, ahí estaba un mango medianito esperando por mi. Al llegar a casa y sentada en la cocina me lo comí, debo decir que aquello fue una experiencia placentera en todos los sentidos, el olor que evocaba mis recuerdos de infancia, el sabor, uhmmm que delicia, tocarlo y sentir como de niña podía comer mangos sin parar en la casa de mis abuelos Chonchona  y Pacho.  Como compartíamos risas mis herman@s y prim@s alrededor de una cesta de mangos y eso era la felicidad más plena.

Y todo eso y más ha sido para mí comerme un mango.

El presente nos regala los momentos más sencillos, llenos de sabores, olores, colores y están al alcance de tod@s. ¿A qué sabe hoy tu vida?

Ohhh dulce manguito

que hoy me evocas

alegrias de mi infancia,

sentada alrededor de un árbol

sonriendo y disfrutando.

Impregnas mis sentidos

con tu aroma, tu color, tu textura.

Completas mi sentir

y en mi cuerpo,

los recuerdos de risas  compartidas

con todas las Rosas del jardín

de Chonchona y Pacho.

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