Triana

   Cuando decido emprender un nuevo viaje, da igual si es cerca o lejos, me invade la sensación de que al regresar a mi hogar, mi forma de ver la vida será distinta. Habré conocido un nuevo lugar, las personas que en él habitan, sus caras, lo que comen, como visten, su forma de disfrutar. Todo esto me influye  para sentirme más, ciudadana del mundo….Un mundo que en mis sueños, no tiene fronteras…

   Hay personas a las que los viajes les causan extraños temores, ansiedad, le remueven sus miedos de la infancia. Y en la edad adulta el desplazarse es un trastorno, es sentirse otra vez ese niño  o niña que no quiere abandonar su lugar seguro…. Un viaje es, si así lo deseas,  una maravillosa oportunidad para reconciliarte con el niño o la niña aventurera que fuiste, que eres. Esa que pisaba charcos, que soñaba con dar la vuelta al mundo en 80 días, que hacía avioncitos de papel imaginando que volarían cada vez más lejos.

   Si hoy estas pensando emprender un viaje, te propongo que lo vivas como la ocasión de regalarle al tu niñ@ interior esa nueva aventura y dejarte sorprender por cada cosa que se ponga delante en ese lugar, un amanecer, la vegetación, los monumentos, el atardecer….Abre bien los ojos, escucha, huele, siente….Regálate esos momentos de placer que no tienen precio…. Vive el ahora con toda su intensidad… Y ya me cuentas al regresar como ves tu vida, la vida, esa que compartimos siendo simples átomos de energía en un ilimitado universo….

“Somos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, las canciones que amamos. Somos nuestros amigos y nuestros maestros. Los viajes que hicimos y los amores que tuvimos. Somos en un espacio y en un tiempo….. Somos AQUI y AHORA”

Mario Benedetti

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