Tocar puertas, abrir puertas, atreverse, ir hacia los sueños….

Esta semana me rondan estas ideas. Me doy cuenta de que conectar con los deseos, con los sueños y sentirlos me da el impulso para realizarlos. Y en ese camino me encuentro con puertas, que tengo que tocar, puertas a las que no había llegado antes y en las que no conozco a quienes hay detrás…Y hay algo fuerte que me impulsa, creer en lo que hago.

En  el camino de la vida vamos marcando etapas, si hemos prendido a escucharnos, descubrimos cuando una etapa acaba y podemos cerrarla, damos espacio a nuevas oportunidades, al inicio de situaciones nuevas y diferentes.

Podemos estar hablando de trabajo, de relaciones de pareja, nuevas amistades, un nuevo hobbie o algo que descubrimos que nos gusta y no lo sabíamos. Y el tocar la puerta es descubrir que hay detrás, sin miedos. Es regalarse la oportunidad de aprender, de traspasar nuestros límites que con los años muestran fecha de caducidad, porque la vida es cambio, y si somos flexibles sentimos el cambio como algo positivo.

Y entonces empiezo a tocar puertas… toc…toc… no tengo miedo… y descubro, que del otro lado, hay sonrisas amables que reciben con calidez y agrado.

Y como decía mi abuela. tocar la puerta no es entrar… y ahora me rio al recordar, que fue ella quien me enseñó a “abrir puertas”…

 

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