La maternidad, una función encumbrada durante siglos y que poco a poco va encontrando la posibilidad de expresarse desde lo desconocido: la variedad de emociones que genera, la necesidad de equilibrar la vida propia con la de los hijos en una sociedad que a la par que avanza se convierte en juez cuando una madre se aleja de los cánones establecidos.

Hablemos de lo que ancestralmente nos conecta con ser madres y también de cómo eso fue cambiando a lo largo de los tiempos, coincidiendo con la reclusión de la mujer en el ámbito del hogar y la posterior salida coincidiendo con los movimientos feministas y la necesidad de profesionalización y de vida pública

Arrastramos muchos siglos de tópicos y hoy hablaremos de algunos de ellos, como lectora puedes opinar, reflexionar y comentar esto que escribo, porque no hay un solo modelo de madre, hay tantos modelos como madres puede haber en el mundo y nos une la condición de la crianza y el acompañamiento a los hijos.

Hoy hablaremos de algunos de ellos:

Tópico 1. La maternidad es sacrificio:

Existe una idea muy arraigada acerca de la renuncia en la propia vida para «favorecer» a los hijos. Y en parte es real, cuando tenemos hijos durante algunos años, el tiempo del que disponemos pasa en gran medida a la dedicación a la crianza: recuperación del parto, noches sin dormir, adaptarse a los ritmos del bebé, dar de mamar, proteger de los posibles peligros, alimentar, cuidar y conforme van creciendo, las pesadillas, rabietas, la adolescencia, los amigos, dejar de ser lo primero, la Universidad, las parejas, separaciones, crisis, etc…….

Todo esto que significa tiempo, emociones, vínculo y que puede ser un camino de aprendizaje , nos enfrenta a las mujeres a muchas disonancias, entre lo que soñamos y lo que tenemos, entre lo que nos gustaría y lo que es. Hay mucha desconexión de lo instintivo, de la escucha interna y hay mucho ruido externo.

Hay cientos de tratados de como criar, y sin embargo puede haber escasos momentos en los que sentir como madre qué quiero crear en este vínculo, cómo voy a pasar de ser uno (mamá y bebe en vientre materno) a ser dos, cómo me siento cerca de mi hijo o hija, reconocer las propias emociones para evitar responsabilizar de forma continua a los hijos del sacrificio y la insatisfacción.

La maternidad es un espacio de crecimiento, tanto para tus hijos como para ti como madre, porque cada día se aprende mucho acerca de una misma en presencia de los hijos. Lo recomendable es no abandonar la propia vida en función de la vida de los hijos porque contrario a lo que se puede pensar, la propia estima de la madre también nutre a los hijos.

Tópico 2. El club de la buenas y malas madres.

En cual estas tú?

Asistimos recientemente a la discusión mediática del caso de una madre que hace muchos años no se habla con sus hijos. Ohhh escándalo! Hay madres que no se hablan con sus hijos, existen, están, no son la mayoría (por suerte), pero existen.

Existe también una tendencia actual a desmarcarse de la visión de la «buena madre» esa madre abnegada que lo deja todo por sus hijos y apegarse a sentirse «mala madre» por no estar disponible al 100 por 100 para los hijos.

Y pienso entonces si no es posible estar a veces en un club y a veces en otro. La realidad es que en pleno siglo 21 y tiempo de pandemia, podemos sentir a necesidad de estar y disfrutar de la aventura de la crianza y combinarlo con una profesión, un oficio, deporte o afición y no por eso tener que entrar en una clasificación, ni convivir continuamente con la culpa, por ejemplo por la decisión de dejar la vida profesional y dedicarse a los hijos o por tener que combinar trabajo, hijos, espacio personal.

Cuando se asume la maternidad de forma consciente, podemos darnos cuenta de que ya es bastante incierto el momento que vivimos como para además tener que encasillarse en un rol sin poder vivir todos los cambios que nos regala la experiencia de ser madres y conocer a nuestros hijos. Siente libre y no te dejes encasillar.

Tópico 3. Una «buena madre» cría «buenos hijos»

Entonces la primera vez que el niño o niña tiene su primera rabieta, ya empiezas a cuestionarte como madre y las posibles estrategias para «dominar» el espacio de las rabietas, sin observar como ese niño te enseña que para el o ella lo importante durante su infancia serán dos cosas: amor y límites.

Los hijos son personas que vienen a través de nosotras para vivir sus propias experiencias, la crianza es un espacio de desarrollo en el que los hijos aprenderán acerca del amor, su manera de estar en el mundo, la propia escucha y tomarán aquellas herramientas para vivir que como madres y padres les enseñemos.

En la antigüedad eso se resumía a enseñar a cultivar, cazar, recolectar, cocinar o coser, actualmente se necesita que los hijos aprendan a conocerse, a tener confianza, a respetarse y respetar a los otros en sus diferencias. El mundo en el la mayoría de nosotros fuimos criados no es el mundo en que vivirán nuestros hijos. Los cambios en muchos ámbitos los estamos viviendo ya, por lo que se precisa personas flexibles, con capacidad de comprensión y adaptación.

Los «buenos hijos» son capaces de vivir su vida con responsabilidad sobre sí mismos.

Tópico 4. La maternidad te dará seguridad en ti misma o una «buena madre» se siente segura.

La maternidad nos conecta con la vulnerabilidad, con muchos espacios desconocidos de nuestra propia vida por lo que los espacios seguros no es lo que abunda. Desde el mismo momento que nos comunican que vamos a ser madres nuestra vida se llena de preguntas, como será?, irá todo bien?, lo sabré hacer?

Y pasados los años lo descubrimos, lo único seguro es que no hay nada seguro y entonces podemos sentir como a la par que crecen los hijos aprendemos que les va bien y que no, que necesitan ellos y nosotras. es un espacio donde descubrir, disfrutar, ensayar, equivocarse, pedir disculpas y volver a empezar, porque cada mañana es un nueva aventura, la aventura del amor, las risas, la rabietas, el miedo, el llanto y mucho más.

El reto podría ser, aceptar las diferencias, cada persona puede ser madre desde sus propias necesidades y sin necesidad de cumplir un estándar y sobre todo, poder acercarnos a los hjjos e hijas desde la comprensión, escucha y empatía con amor y límites claros. Cada hijo o hija es una persona con derecho a ser y en ese proceso orientamos y acompañamos.

Feliz día a todas las madres, que podamos vivir la maternidad y disfrutarla desde el amor y la libertad.

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