me persiguen

Corro y corro sin parar porque siento que algo o alguien me persigue….ufff no quiero ni voltear a mirar porque siento que si paro al final me atrapará, mi respiración es forzada y cuando creo que voy a escapar,  estoy en un callejón sin salida y ya no puedo continuar…. aaaayyyyy…. me despierto de la cama de un salto…

Cuántos de nosotr@s hemos tenido este tipo de sueño, o hemos vivido una situación de miedo o terror en nuestra vida…

El miedo es una emoción que nos protege de situaciones de riesgo, se capta desde la piel y esa información llega al los neurotransmisores del cerebro que rápidamente nos activan para estar alertas… Si es así y estamos atendiendo a nuestras sensaciones, el miedo cumple su función..

¿Y qué pasa cuando ese miedo se convierte el algo cotidiano? Por ejemplo, tengo miedo de hablar con esta persona, tengo miedo de ofrecer mis servicios profesionales, tengo miedo a no poder pagar las facturas, tengo miedo a dormir sola…tengo miedo…tengo miedo….y pare de contar…el miedo es libre, eso dicen…

Delante del miedo está un deseo, algo que deseamos hacer y no podemos expresar, algo que está en nuestro inconsciente y que como está oculto no nos permite pasar a la acción… El miedo nos conecta con nuestros temores infantiles y para hacernos adult@s y crecer es necesario preguntarnos ¿Cuál es la función de ese miedo en mi vida?

Entonces recuerdo…que en mi sueño de anoche apareció alguno de mis miedos y que ahora puedo verlo con más claridad… y decido enfrentarlo y traspasar esa puerta… a ver qué sucede….

 

Os regalo este cuento.

“Había un rey de corazón puro y muy interesado por la búsqueda espiritual. a menudo se hacía visitar por yoguis y maestros místicos que pudieran proporcionarle prescripciones y métodos para su evolución interna. Le llegaron noticias de un asceta muy sospechoso y entonces decidió hacerlo llamar para ponerlo a prueba. El asceta se presentó ante el monarca, y éste, sin demora, le dijo: -¡O demuestras que eres un renunciante auténtico o te haré ahorcar! El asceta dijo: Majestad, os juro y aseguro que tengo visiones muy extrañas y sobrenaturales. Veo un ave dorada en el cielo y demonios bajo la tierra. ¡Ahora mismo los estoy viendo! ¡Si, ahora mismo! ¿Cómo es posible -inquirió el rey- que a través de estos espesos muros puedas ver lo que dices en el cielo y bajo tierra? Y el asceta repuso: Solo se necesita miedo”

 

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