El verano va llegando a su fin para las familias y aunque aún queda un mes para que oficialmente estemos en otoño hay un hecho que marca el regreso a las «normalidad» de las familias con hijos menores y es la vuelta al cole.

Este año conocemos bien la situación de gravedad impuesta por la Pandemia de coronavirus y la forma en la que la prevención de este virus ha cambiado los ritmos en nuestras vidas.

Despues de un largo confinamiento de más de 90 días, todas las personashemos podido ir saliendo a la calle, tomando todas las precauciones para evitar contagios, sin embargo lo conocido, la vida y las formas de vida han cambiado y distan mucho de lo que ceonociamos antes de esta pandemia.

Esto ha ocasionado que en muchas personas aparezcan de forma frecuente emociones como miedo, rabia, ira, hostilidad, tristeza. Y esto es consecuencia en gran medida de todo ese tiempo en el que hemos estado aislados, sometidos a estres en algunos casos por la situación laboral, económica, familiar, y también por tener que llevar a l día en muchos casos el teletrabajo y la educación online de los menores a cargo.

y que pasa con los niños?

Es verdad que todo niño fantasea con no ir al cole con quedarse en casa jugando y remoloneando. Sin embargo esta situación que lleva ya casi 6 meses en la que no tienen contacto ni con sus compañeros ni con sus rutinas pone mas de una vez en jaque la paciencia de los padres que ven como pasan los meses y los niños pierden no sólo sus rutinas si no su contacto con sus iguales, tan importante para su salud mental y emocional.

Qué podemos hacer en estos momentos en los que todo es tan incierto:

Mantener la calma:

Es importante preparase e ir preparando a los niños y niñas para que sepan que es posible que pronto vuelvan al cole. La gran mayoría de padres y madres se sienten preocupados y nerviosos con la nueva incorporación de sus hijos al cole, pero es necesario que esa preocupación no se transmita a los niños.

Los hijos viven las situaciones tal y como las muestran sus padres por lo que si el discurso que perciben es el del miedo, mostraran temor y es posible que la incorporación sea más dura de lo que se espera.

Por lo que es recomendable empezar a organizar todo lo necesario y aprovechar el tiempo con nuestros hijos para hablarles de la ilusión de la vuelta al cole y de algunas de las medidas con las que se encontrarán cuando inicien las clases. Los niños según la edad tienen capacidad de comprensión y de adaptabilidad si las familias lo viven con normalidad.

Buscar fuentes de información cercanas:

Las fuentes de información acerca de los protocolos de prevención del virus las tiene cada centro educativo que, a partir de unas instrucciones generales, cada uno ha hecho la distribución y organización de los grupos de clases, de las entradas, salidas, rutinas de higiene, comidas y recreos.

De nada sirve alarmarse con lo que se habla en los corrillos, grupos de whatsapp o de noticias que no son referidas a la zona en la que se ubican el centro educativo.

En cada lugar toman sus precauciones y actualmente la información de los protocolos del regreso a clases se pueden buscar en las páginas web de los centros educativos sean privados o públicos. Por lo que es importante tener confianza en los profesionales de la enseñanza y las medidas que están organizadas en los Centros educativos.

Aprender a vivir en el día a día:

Una de las grandes enseñanzas que nos puede dejar esta pandemia es aprender a vivir en el presente. Antes cuando se sabía perfectamente que día era el inicio del cole, las familias se preparaban con mucha antelación el regreso.

Hoy estamos todos expectantes y con la necesidad de saber si empezarán o no, si serán online, que grupos de edades podrán ir de forma presencial todos los días. Muchos cambios que acrecientan el nivel de angustia y ansiedad, ya que sabemos que muchos padres y madres tienen también que volver a sus trabajos de forma presencial y necesitan que sus hijos regresen al cole para poder conciliar.

No anticipemos. Es importante poder confiar en que los menores volveran a las aulas, lo necesitan, pero es una decisión que no depende de las familias por lo que, lo mejor es dedicarse a prepararlo todo y ser pacientes.

Vivir al día significa no poner demasiada energía ni pensamientos en lo que va a suceder mañana, si no aprender a disfrutar lo que hay hoy y eso incluye ser consciente que es posible que tal y como sabemos sean los «últimos días de las vacaciones» y haya que poner en marcha las nuevas rutinas.

Los limites parentales:

La pandemía también ha ocasionado que muchos padres y madres por cansancio y agitamiento, cedan ante las demandas de los hijos en temas de horarios, juegos, berrinches, etc…

Lo vemos casi cada día en las calles, los espacios púbicos, las urbanizaciones. Los padres no quieren broncas y entonces dejan que los niños hagan lo que quieren, sin poner los límites claros. Esto al contrario de lo que se puede pensar, lo que ocasiona es que tanto niños como adolescentes se sientan inseguros ante sus acciones.

Los hijos necesitan límites para crecer seguros y sentirse amados, no vale todo y en ese sentido aunque cueste trabajo y sean muchos meses en casa con los niños, las rutinas pasan por poner límites claros de horarios (irse a la cama, salidas, juegos, comidas).

Se cree erroneamente que los hijos nos van a querer más si somos permisivos en exceso y educar es lo contrario, es que puedan aprender una forma de vivir que sea armoniosa y respetuosa, con los valores de cada familia, y siempre teniendo en cuenta que cuanto más claro sea el límite mas asertiva será su forma de relacionarse en la edad adulta.

Dedicar tiempo a la crianza y también tiempo personal:

El tiempo es uno de los elementos más valiosos en la época que vivimos. Dedicamos muchas horas a estar informados, a actualizar y estar presentes en las redes sociales y poco tiempo a las relaciones personales.

Esto se refleja mucho en gran medida en las familias, ayer vi una fotografía que me impactó por real y es la de un bebé tratando de llamar la atención de sus padres enganchados al móvil.

Se piensa que por estar muchas horas al lado de los hijos significa que los tenemos en cuenta y no es así. Sólo la escucha, la comprensión, el no juzgar, los juegos con los pequeños nos harán tener presencia en sus vidas.

De nada sirve que esté a su lado si estoy todo el tiempo pegada al whatsapp o en otras cosas. Esta pandemia puede servir para abrirnos los ojos a lo verdaderamente importante, ya que el tiempo pasa, los hijos se hacen mayores y lo que no compartas con ellos en su infancia no quieras exigirlo en su adolescencia.

Otro aspecto vital es buscar espacios de cuidado y disfrute personal, con tantos meses dedicados a los niños es imprescindible retomar los espacioes que son para el disfrute de los adultos.

Bien poder salir a dar un paseo, tiempo para el cuidado personal, tiempo para el descanso y enseñar a los niños a no interrumpir ese descanso. Esto también educa porque los hijos aprenden que el tiempo que se dedican asi mismos es innegociable.

Aceptar la incertidumbre:

La aceptación está directamente relacionada con la comprensión. Vivimos en tiempos en los que no hay certezas, aunque nos preparemos de la mejor manera posible y seamos organizados, la realidad y el dia a dia es el que manda.

Ante esto es importante revisar la actitud con la que vivimos, por ejemplo una actitud es controladora y rígida puede sufrir mucho puesto que nada de los que sucede esta al alcance de su control.

Es por eso que la incertidumbre nos lleva al camino de la flexibilidad, de la adaptación a los cambios y de la resiliencia.

Podrán vivir mejor todas las personas cuya actitud sea creativa. poder hacer lo mejor con lo que tienes y sabes. Es indudable que nos enfrentamos a cambios continuos por lo que sólo quienes puedan ver el oro tras el barro serán capaces de encontrar enseñanzas en los momentos difíciles y nuevos caminos en sus vidas.

Lo vemos en personas que a pesar de sus dificultades se reinventan y no se quedan en la queja, el miedo y las lamentaciones. Eso también lo aprenden los hijos cuando tienen modelos positivos, que a pesar del miedo y los riesgos les animan a seguir adelante para readaptarse.

Vivamos con amor, conectemos con buenos pensamientos para poder afrontar esta nueva temporada con ilusión y energía que es necesario continuar la vida, con prudencia y alegría.

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