Adiós, Adiós! Son pocos días, las veo marchar, las amo. Las dos han crecido en mi vientre y estas pequeñas despedidas me van preparando para verlas partir un día, a tomar sus propias vidas.

Siento una doble emoción, alegría y tristeza….curioso, mis hijas hacen que florezca en mi la dulce tristeza de las despedidas… Las veo detrás del cristal de la ventana del autobús y me veo yo del otro lado, en la calle diciendo adiós con la mano…y entonces siento que este momento ya lo he vivido….. Sólo que en el asiento del autobús estaba yo y en el otro lado mi madre…

Y lo que me llega en ese momento es un profundo agradecimiento hacia la hermosa mujer que me dio la vida…Gracias Mamá por haberme enseñado a volar con ligereza, por enseñarme que las despedidas significan también alegrías por las hijas que van creciendo, porque cuando nos hemos despedido tu llanto y  tu sonrisa me han dado aliento para  vivir mis aventuras, y hoy le digo hasta pronto a mis hijas que con su felicidad por marcharse a vivir y disfrutar me hacen recordarte…

Gracias a mis flores Lis y Camelia por hacerme recordar mi propia sonrisa de niña y adolescente ilusionada… Que cada una de las generaciones que nos siguen vuelen sin pesos, ni sufrimientos que no les pertenecen….En honor a vosotras decido seguir volando con ligereza por  la vida…

“Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad”. Kalhil Gibran.

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